El PAN en la Ciudad de México cuestionó la apertura de cinco Utopías que, de acuerdo con sus denuncias, habrían sido inauguradas sin contar con la totalidad de sus obras, servicios y personal operativo, por lo que pidió transparentar las condiciones en que estos espacios comenzaron a funcionar.
La oposición señaló que las Utopías Mixiuhca, en Iztacalco; La Heroica, en Venustiano Carranza; Cen Tlalli, en Magdalena Contreras; Centli, en Tláhuac, y Elena Poniatowska Amor, en Coyoacán, presentaban trabajos pendientes o servicios que todavía no operaban completamente al momento de su apertura. La denuncia coloca bajo escrutinio un programa que el Gobierno capitalino ha presentado como uno de sus principales proyectos de infraestructura social.
El señalamiento adquiere relevancia debido a la dimensión de las obras y a la cantidad de servicios comprometidos. En el caso de Mixiuhca, por ejemplo, el Gobierno de la Ciudad de México informó que el complejo cuenta con más de 80 mil metros cuadrados y una amplia oferta de espacios deportivos, culturales, de salud y cuidados. La plataforma oficial de turismo capitalino también reporta servicios como comedor comunitario, lavandería, atención médica, laboratorio clínico y tortillería de maíz nativo.
En el caso de La Heroica, el Gobierno capitalino informó que el proyecto abarca casi 100 mil metros cuadrados y representó una inversión de 266 millones de pesos, con servicios que incluyen atención médica, rehabilitación, deporte, cultura y una Casa de Vida para personas adultas mayores en situación de vulnerabilidad. La magnitud de la infraestructura hace que cualquier diferencia entre la oferta anunciada y la capacidad efectiva de operación sea un asunto que requiere información pública verificable.
La misma situación plantea interrogantes sobre la Utopía Cen Tlalli Ocotepec, en Magdalena Contreras, presentada por las autoridades como un espacio destinado a beneficiar a habitantes de al menos 11 colonias. El complejo incorpora servicios de salud, cuidados, deporte y actividades comunitarias, por lo que la disponibilidad efectiva de cada área resulta fundamental para determinar si la infraestructura cumple con los objetivos anunciados.
El PAN atribuyó los presuntos retrasos a una falta de planeación y lanzó acusaciones de corrupción e improvisación en torno al programa. Sin embargo, tales señalamientos corresponden a la postura de la oposición y, por sí mismos, no acreditan la existencia de actos de corrupción. Para sustentar una conclusión de esa naturaleza serían necesarias investigaciones, auditorías o resoluciones de las autoridades competentes.
Entre las medidas anunciadas por la oposición se encuentra la solicitud de información para conocer el nivel de operatividad de las Utopías, las actividades disponibles y los programas de protección civil implementados en los espacios abiertos recientemente. Este punto resulta especialmente relevante cuando existen obras o adecuaciones todavía en curso, pues la seguridad y accesibilidad de los usuarios deben estar garantizadas independientemente de los actos protocolarios de inauguración.
El Gobierno capitalino, por su parte, ha planteado la construcción de 100 Utopías como una estrategia para reducir desigualdades territoriales y acercar gratuitamente servicios de cultura, deporte, salud, cuidados y bienestar. La primera Utopía de esta nueva etapa fue Mixiuhca, mientras que La Heroica fue presentada como una de las intervenciones de mayor escala del programa.
El debate, por tanto, no se limita al momento del corte de listón. La discusión de fondo es si las Utopías pueden ser evaluadas por la infraestructura anunciada o por los servicios que efectivamente prestan a la población. En proyectos públicos de esta magnitud, la transparencia sobre contratos, avances físicos, costos, personal, calendario de conclusión y capacidad operativa es indispensable para medir resultados y evitar que una inauguración sea confundida con la terminación integral de una obra.
La denuncia del PAN abre así un nuevo frente de revisión sobre uno de los programas emblemáticos de la administración de Clara Brugada. Más allá de la confrontación política, corresponde a las autoridades responsables acreditar documentalmente el avance de las obras, informar cuáles servicios se encuentran plenamente disponibles y explicar los trabajos pendientes, mientras que los órganos fiscalizadores y de control deberán determinar, en su caso, si existieron irregularidades administrativas o financieras.


