Por Sofía Danae Velázquez López
Sheinbaum sostuvo que una eventual alianza entre PRI y PAN no representa una novedad y recuperó el término “PRIAN” para referirse a la coincidencia histórica entre ambas fuerzas políticas. “No es una nueva alianza. El PRIAN ha existido desde el inicio del neoliberalismo”, afirmó. La presidenta recordó que ambos partidos respaldaron conjuntamente distintas reformas durante gobiernos anteriores, antes de llevar la discusión al terreno que más suele encender la conversación política: el modelo económico.
En ese contexto, la mandataria señaló la reforma energética y el aumento del IVA como ejemplos de decisiones que, según dijo, fueron votadas conjuntamente por legisladores priistas y panistas. La discusión no se quedó en el pasado: Sheinbaum presentó la posible alianza opositora como un contraste frente al proyecto de su administración. Y ahí apareció otro nombre conocido de la política mexicana.
La participación de Vicente Fox en el encuentro con Alejandro Moreno también provocó comentarios de la presidenta. Sheinbaum ironizó sobre el regreso del expresidente al escenario político opositor y cuestionó que el PRI recurra nuevamente a una figura de su pasado. “Ahora, ¿a quién recurrimos?”, preguntó durante la conferencia. La frase abrió paso a una crítica más directa.
Sheinbaum acusó a Fox de haber traicionado principios democráticos durante el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y el proceso electoral de 2006. Sobre la reunión entre Fox y Moreno, volvió a utilizar la ironía para describir una posible alianza entre ambos partidos y concluyó que ese camino representaría, desde su perspectiva, un “regreso a la corrupción y los privilegios”. Pero mientras el choque político subía de tono, la presidenta puso sobre la mesa otro argumento: el bolsillo de las familias.
Salario mínimo y bienestar, la otra cara del discurso
Frente a las críticas hacia la oposición, Sheinbaum defendió el aumento del salario mínimo como una de las herramientas centrales de su política económica. Su administración busca que los incrementos se mantengan por encima de la inflación y que el ingreso de los trabajadores continúe recuperando poder adquisitivo.
La meta planteada por el gobierno es que, al finalizar el sexenio, un salario mínimo tenga capacidad para adquirir 2.5 canastas básicas. La comparación permite aterrizar una discusión que normalmente se queda en cifras macroeconómicas: no se trata solamente de cuánto sube un salario en pesos, sino de cuánto puede comprar con esos pesos una familia cuando llega al supermercado.
Sheinbaum también atribuyó a la recuperación salarial parte de la reducción de la pobreza registrada en los últimos años y señaló que 13.5 millones de mexicanas y mexicanos salieron de la pobreza. El dato ha sido utilizado por el gobierno como uno de los principales argumentos para defender su estrategia económica, aunque la medición de pobreza depende de distintos indicadores y periodos estadísticos.
La presidenta rechazó, además, que destinar recursos a programas sociales signifique sacrificar la inversión pública. Su planteamiento es que ambas políticas avancen al mismo tiempo: bienestar, infraestructura, educación y salud. La pregunta para millones de hogares es más concreta: ¿cómo se traduce todo esto en el dinero que reciben o gastan cada mes?
Más de 42 millones recibirán apoyos durante 2026
La respuesta del gobierno está en una cifra que destaca por su tamaño. Para 2026 se contempla que 42 millones 860 mil 296 personas sean beneficiarias o derechohabientes de los Programas para el Bienestar, con una inversión de alrededor de un billón de pesos.
Entre los programas de mayor cobertura se encuentra la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. De acuerdo con información oficial actualizada en septiembre, más de 13.7 millones de personas reciben 6 mil 400 pesos bimestrales. La Pensión Mujeres Bienestar, por su parte, alcanza a más de 2.8 millones de mujeres de entre 60 y 64 años, con un apoyo de 3 mil 100 pesos cada dos meses.
A estos programas se suma la pensión para personas con discapacidad permanente, que atiende a alrededor de dos millones de derechohabientes con un apoyo de 3 mil 300 pesos bimestrales. En conjunto, las pensiones representan una parte importante del gasto social previsto para este año.
Para dimensionarlo, un billón de pesos puede sonar como una cifra imposible de imaginar. Pero llevado a la vida cotidiana, significa una enorme bolsa pública distribuida mediante distintos programas, pensiones, becas y apoyos. La discusión ya no es únicamente cuánto dinero se anuncia, sino quién lo recibe, bajo qué condiciones y qué resultados produce.
Salud Casa por Casa y los programas que siguen
Dentro de la estrategia social también se encuentra Salud Casa por Casa, programa dirigido principalmente a adultos mayores y personas con discapacidad. El esquema contempla visitas domiciliarias para realizar acciones preventivas, detectar enfermedades crónicas y dar seguimiento a las condiciones de salud de los beneficiarios.
El gobierno también mantiene programas como Sembrando Vida, además de becas y acciones relacionadas con educación, infraestructura escolar y salud. Para 2026, la administración federal ha presentado los Programas para el Bienestar como una política de alcance nacional y de entrega directa.

Fobaproa vuelve al debate
El discurso de Sheinbaum también recuperó uno de los temas económicos más sensibles de las últimas décadas: el Fobaproa.
La presidenta anunció que su gobierno presentará un informe sobre el costo que el rescate bancario continúa representando para las finanzas públicas. Según explicó, el esquema de financiamiento de la deuda hace que el pago continúe prolongándose y sostuvo que prácticamente no terminará bajo las condiciones actuales.
El tema le permitió conectar nuevamente el debate económico con su crítica al periodo neoliberal y con la relación histórica que señala entre PRI y PAN. El gobierno federal prevé explicar cómo se diseñó el rescate, cómo evolucionó la deuda y quiénes fueron beneficiados.
Redes sociales, propaganda y la siguiente batalla política
La conferencia también abordó la propaganda política en plataformas digitales. Sheinbaum sostuvo que corresponde al Instituto Nacional Electoral establecer las reglas y límites aplicables a este tipo de campañas.
La presidenta pidió además denunciar las estructuras que, según afirmó, utilizan recursos para impulsar campañas de propaganda en redes sociales. En un escenario político donde buena parte de la conversación pública ocurre en teléfonos celulares, la disputa electoral ya no se juega solamente en mítines, espectaculares o spots de televisión.
El mensaje de Sheinbaum cerró sobre esa misma idea: mantener una comunicación directa con la población y reforzar el trabajo territorial. En otras palabras, mientras la oposición busca reorganizarse y las redes sociales se convierten en otro campo de batalla política, el gobierno apuesta por llegar directamente a las comunidades.

Al final, el dato que resume la dimensión de la estrategia es difícil de perder de vista: 42 millones 860 mil 296 personas están contempladas dentro de los Programas para el Bienestar en 2026, con una inversión de un billón de pesos.
La pregunta que queda para el lector no es menor: ¿qué pesa más en la política mexicana de 2026, la confrontación con el PRIAN o el dinero que millones de familias retamente del Estado?


