La prestigiada casa de subastas Sotheby’s anunció que el histórico vestido negro conocido como el “vestido de la venganza”, utilizado por la princesa Diana de Gales en 1994, será puesto a la venta el próximo miércoles 9 de diciembre en la ciudad de Nueva York. La estimación financiera de la prenda se calcula en un rango de entre 150,000 y 300,000 dólares, de acuerdo con los registros de tasación comercial de la casa subastadora.
La prenda, un diseño exclusivo de Christina Stambolian caracterizado por su pronunciado escote, adquirió notoriedad mundial en junio de 1994, cuando la princesa lo lució en la Serpentine Gallery de Londres. La aparición pública coincidió de manera exacta con la transmisión televisiva en la que el entonces príncipe Carlos reconoció públicamente haberle sido infiel.
El esquema comercial de la subasta contempla un fin benéfico estipulado por los actuales propietarios. Un porcentaje determinado de los ingresos económicos recaudados será canalizado directamente al hospital real de Edimburgo, institución médica ubicada en Escocia que centra sus operaciones en la salud mental y que recibió constante apoyo filantrópico de Lady Di en vida.
Antes de su martingala final en territorio estadounidense, el lote textil emprenderá una gira internacional de exhibición pública para coleccionistas e inversionistas institucionales. El itinerario comenzará en Londres del 18 al 24 de septiembre, continuará en Hong Kong del 1 al 15 de octubre, se trasladará a Ginebra del 6 al 11 de noviembre y concluirá en Nueva York a partir del 2 de diciembre.
La pieza textil posee antecedentes directos en el mercado de coleccionismo filantrópico. En junio de 1997, apenas unos meses antes del trágico fallecimiento de Diana de Gales en un accidente automovilístico a los 36 años de edad, el vestido ya había sido subastado en beneficio de organizaciones internacionales dedicadas a la lucha contra el cáncer y el sida.
La valorización de los bienes personales asociados a la realeza británica ha registrado incrementos exponenciales en los mercados secundarios durante la última década. Las casas de subastas especializadas atribuyen este fenómeno al interés persistente de fondos de inversión y coleccionistas privados por adquirir artefactos con trazabilidad histórica documentada.
El proceso de venta se apegará a los protocolos internacionales de autenticación para bienes culturales y textiles de relevancia histórica. Los compradores potenciales deberán acreditar su solvencia financiera y cumplir con los registros de conformidad legal que exige Sotheby’s para transacciones de esta magnitud en el mercado norteamericano.

