Una floristería en decadencia, un joven tímido y una planta carnívora con un apetito cada vez más difícil de controlar llegarán este septiembre a la Ciudad de México con una nueva versión de La pequeña tienda de los horrores, uno de los musicales más reconocidos del teatro estadounidense y una historia que lleva más de seis décadas pasando del cine al escenario y, posteriormente, de regreso a la pantalla grande.
El montaje estará a cargo de Arte Aladyen Compañía de Teatro y podrá disfrutarse con entrada completamente gratuita en el Centro Cultural Futurama, ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero. La puesta en escena tendrá tres funciones durante septiembre, por lo que los seguidores del teatro musical y quienes quieran acercarse por primera vez a este clásico tendrán varias oportunidades para conocer la historia de Seymour y su peculiar planta Audrey II.
Las funciones están programadas para los días 12, 19 y 26 de septiembre, a las 17:00 horas, en el recinto ubicado en Otavalo #7, esquina con avenida Instituto Politécnico Nacional, colonia Lindavista. El acceso será libre.
Todo comenzó con una película de bajo presupuesto
Aunque para muchas generaciones La pequeña tienda de los horrores está asociada principalmente con la película de 1986 protagonizada por Rick Moranis y Ellen Greene, la historia nació mucho antes y tuvo un origen bastante más modesto.
En 1960, el director Roger Corman realizó The Little Shop of Horrors, una comedia de terror de serie B producida con un presupuesto de apenas 30 mil dólares. La cinta presentó la idea fundamental que posteriormente se convertiría en un fenómeno teatral: un joven empleado de una floristería encuentra una planta extraordinaria que, detrás de su apariencia aparentemente inofensiva, esconde un insaciable apetito por la sangre humana.
La película incluso contó con una participación temprana de Jack Nicholson, quien apareció en una de sus escenas como un paciente particularmente entusiasmado con acudir al dentista. A pesar de sus limitaciones de producción, la cinta consiguió establecer los elementos que más tarde serían retomados y transformados en un musical.
Dos décadas después, la premisa recibiría una nueva vida gracias a dos creadores que terminarían convirtiéndola en uno de los títulos más queridos del teatro musical estadounidense.
Menken y Ashman transformaron el terror en un musical
En 1982, el compositor Alan Menken y el letrista Howard Ashman tomaron la historia de Corman y la transformaron en un musical de rock. El proyecto comenzó dentro de la Workshop of the Players Art Foundation, conocida como WPA Theatre, una compañía del circuito Off-Off-Broadway.
La propuesta consiguió posteriormente llegar al Orpheum Theatre, en el circuito Off-Broadway de Nueva York, donde permaneció durante cinco años. Su combinación de comedia, terror, romance y música terminó convirtiéndola en una producción especialmente singular dentro del teatro musical.
La partitura de Menken incorpora influencias del rock and roll de los años sesenta, el doo-wop y los primeros sonidos de la Motown. Entre las canciones más conocidas de la obra se encuentran Little Shop of Horrors, Skid Row (Downtown), Somewhere That’s Green y Suddenly, Seymour.
El éxito de la obra hizo que posteriormente fuera representada en distintos países y que su historia trascendiera el circuito teatral estadounidense. Con el paso del tiempo, La pequeña tienda de los horrores se convirtió en una producción de culto capaz de combinar una historia deliberadamente extravagante con temas mucho más reconocibles, como la ambición, el deseo de mejorar la propia vida y las consecuencias de tomar decisiones aparentemente fáciles.
Rick Moranis y Audrey II llevaron la historia al cine
Cuatro años después de su estreno teatral, el musical volvió a convertirse en película. En 1986, el director Frank Oz llevó Little Shop of Horrors a la pantalla grande con Rick Moranis como Seymour, Ellen Greene como Audrey, Vincent Gardenia como el señor Mushnik y Steve Martin como el excéntrico dentista Orin Scrivello.
La producción cinematográfica tuvo una escala completamente diferente a la película de Corman. Se rodó en los estudios Pinewood, en Inglaterra, y contó con un presupuesto de aproximadamente 30 millones de dólares, una cifra mil veces superior a la de la producción de 1960.
La voz de Audrey II, la planta que se convierte en el centro de la historia, fue interpretada por Levi Stubbs, integrante del grupo estadounidense The Four Tops. La combinación entre las marionetas, los efectos visuales, la música y el tono de comedia negra ayudó a darle a la criatura una personalidad propia.
Aunque la película de 1986 no tuvo un gran impacto comercial en el momento de su estreno, con los años consiguió convertirse en una cinta de culto. La producción recibió además dos nominaciones a los premios Óscar.
¿De qué trata La pequeña tienda de los horrores?
La historia gira alrededor de Seymour Krelborn, un joven torpe, inseguro y con pocas habilidades sociales que trabaja en una floristería propiedad del señor Mushnik. Su situación cambia radicalmente cuando encuentra una planta desconocida que decide conservar y bautizar como Audrey II, en honor a Audrey, su compañera de trabajo y la mujer de la que está enamorado.
El problema comienza cuando Seymour descubre que Audrey II no es una planta común. Para sobrevivir necesita sangre y, conforme crece, su apetito también aumenta.
Al principio, Seymour consigue alimentarla con su propia sangre. La criatura, sin embargo, comienza a crecer rápidamente y atrae a nuevos clientes a la floristería, que pasa de ser un negocio decadente a convertirse en un establecimiento exitoso.
El éxito parece resolver todos los problemas de Seymour, pero pronto queda claro que tiene un precio. Audrey II necesita cada vez más alimento y comienza a ejercer una influencia creciente sobre su dueño.
La situación alcanza un punto crítico cuando la planta descubre que puede hablar y empieza a presionar a Seymour para conseguir una fuente de alimento mucho mayor. Entre sus objetivos aparece Orin Scrivello, el novio abusivo de Audrey, cuya muerte termina involucrando a Seymour en una cadena de decisiones cada vez más peligrosas.
Detrás de sus canciones pegadizas y de su humor oscuro, la historia plantea una pregunta sencilla: ¿hasta dónde estaría dispuesto alguien a llegar para conseguir aquello que siempre ha deseado?
Tres funciones gratuitas en Gustavo A. Madero
La adaptación que llegará este mes al Centro Cultural Futurama estará dirigida escénicamente por Andrés Vizcaíno, mientras que Jair Téllez estará a cargo de la dirección coreográfica y Abdalah Najar de la dirección vocal.
El montaje forma parte de la programación cultural del recinto, que depende de la Dirección de Cultura y Deportes de la alcaldía Gustavo A. Madero y que habitualmente ofrece actividades como teatro, música, danza, exposiciones, conferencias, presentaciones de libros, cine y festivales.
Para esta temporada, las tres funciones de La pequeña tienda de los horrores serán gratuitas y se realizarán a las 17:00 horas los días 12, 19 y 26 de septiembre.
El Centro Cultural Futurama se encuentra en Otavalo #7, esquina con avenida Instituto Politécnico Nacional, colonia Lindavista, Gustavo A. Madero, Ciudad de México. Una de las opciones para llegar en transporte público es utilizar la Línea 6 del Metro y descender en la estación Lindavista. También es posible utilizar la Línea 6 del Metrobús y bajar en la estación Instituto Politécnico Nacional.
Así, más de seis décadas después de aquella película de serie B realizada por Roger Corman, la peculiar historia de Seymour y Audrey II vuelve a encontrar un escenario en la capital mexicana. Esta vez, el público podrá acercarse gratuitamente a un clásico que consiguió sobrevivir a sus distintos formatos y que convirtió a una planta carnívora en uno de los personajes más memorables de la comedia musical.

