La participación política juvenil no comienza ni termina en las urnas. Ese fue uno de los ejes del encuentro de saberes y diversidades cuya conclusión informó el Instituto Nacional Electoral el 25 de septiembre. El diálogo reunió voces institucionales y creativas para discutir cómo las personas jóvenes intervienen en su comunidad y qué barreras encuentran para ejercer sus derechos.
El consejero Arturo Chávez López destacó el peso político de las juventudes y citó una población de 37.5 millones en el país. La cifra corresponde a su intervención recogida por el INE; no equivale a un conteo de electores jóvenes ni permite calcular por sí sola su participación en una elección. Es importante no confundir una referencia demográfica con votos emitidos.
El conversatorio se realizó al cierre de la quinta edición del concurso nacional Tejiendo Redes Ciudadanas por Juventudes Diversas, organizado con Juventudes Latentes. El ciclo convocó a personas de dieciocho a veintinueve años. Al tratarse de un proceso concluido, el anuncio no debe leerse como una convocatoria que siga abierta para enviar trabajos.
Entre las formas de expresión consideradas estuvieron el cuento corto, la poesía, el video breve, la ilustración digital y las acciones colectivas en el espacio público. La propuesta reconoció que producir y discutir contenidos también puede tener una dimensión política. Participar no es solamente depositar una boleta: también implica intervenir en asuntos compartidos y dialogar sobre ellos.
Esmeralda Estrada Pérez, de la Unidad Técnica de Igualdad de Género y No Discriminación, señaló que las barreras de participación son estructurales y afectan de manera distinta a juventudes diversas. Mencionó experiencias de rechazo relacionadas con la vestimenta, la posición social y la edad. Estas referencias provienen de su exposición; el comunicado no proporciona tablas completas para medir cada factor.
La funcionaria también destacó la presencia juvenil en actividades comunitarias, culturales, deportivas, de voluntariado y ambientalistas. Ese panorama invita a observar espacios que suelen quedar fuera de las discusiones centradas en candidaturas. Como una red de caminos vecinales, la participación puede conectar con los asuntos públicos desde rutas diferentes, sin exigir que todas las personas se integren a un partido.
La escritora y comunicadora Valeria Angola compartió experiencias vinculadas con el activismo afrodescendiente y la divulgación antirracista. El ilustrador Wess Montoya habló sobre perfilamiento racial y sobre la confianza que puede generar ver a otras personas expresar sus opiniones. Son testimonios relevantes para el diálogo, pero no deben presentarse como una encuesta representativa de toda la población joven.
La codirectora de Juventudes Latentes, Luisa Castro Becerril, explicó que la organización ha acompañado a más de sesenta clubes en diecisiete entidades. El concurso derivó en cinco talleres gratuitos en línea, según el balance. Para lectores interesados, estas cifras ayudan a entender el alcance reportado del proyecto, no a garantizar que exista hoy una inscripción disponible.
¿Dónde puede empezar alguien que quiere involucrarse sin esperar a una campaña? El encuentro ofrece una idea práctica: identificar un asunto de su comunidad, informarse y encontrar espacios de diálogo o creación vinculados con él. El cierre no demuestra que las barreras hayan desaparecido. Sí deja una distinción útil: el derecho a participar se ejerce durante las elecciones, pero la vida pública continúa entre una votación y otra.


