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Análisis y Coyuntura

IMSS-Bienestar: la gira de Sheinbaum y la prueba de 2027

El IMSS-Bienestar va a su prueba de 2027: Sheinbaum reporta 98% de abasto en una farmacia, pero la receta surtida y el presupuesto dirán si hay cero rechazos.

Redacción Mexican Times 11 de octubre de 2026 · 13:27 hrs Ciudad de México
Farmacia de un centro de salud público con anaqueles de cajas de medicamentos sin etiquetas, un estetoscopio sobre el mostrador y una sala de espera vacía, alusiva al abasto en el IMSS-Bienestar
Imagen ilustrativa generada con IA

Por Ignacio Fuentes Salazar

La gira que la presidenta Claudia Sheinbaum inició el viernes 9 de octubre por los 24 estados donde opera el IMSS-Bienestar no es un recorrido de rutina. Es, en los hechos, la última revisión de campo antes de que el 1 de enero de 2027 arranque la primera etapa del Servicio Universal de Salud, y llega justo cuando la Cámara de Diputados tiene en sus manos el presupuesto que decidirá si esa promesa tiene con qué sostenerse.

La tesis de este análisis es sencilla: el éxito del nuevo modelo no se medirá por el porcentaje de abasto que se muestre en la farmacia que visita la Presidenta, sino por un indicador más exigente y menos vistoso, la receta surtida completa en el centro de salud más alejado. En ese indicador, las propias cifras oficiales dicen que el camino todavía es largo.

Lo que mostró la gira del IMSS-Bienestar en su primer fin de semana

El arranque fue en Hidalgo. En su conferencia del 9 de octubre, Sheinbaum anunció que de aquí a diciembre visitará hospitales y centros de salud, se reunirá con directores y coordinadores regionales, revisará la instalación de consultorios y supervisará la digitalización de los expedientes médicos, un punto en el que reconoció que algunos hospitales han tenido dificultades para adaptarse. En Hidalgo recorrió una clínica y un hospital en Metztitlán y, según la prensa local, encabezó en Pachuca una reunión con directivos del sector a la que asistió la subsecretaria de Egresos de Hacienda, Bertha Gómez Castro, un detalle nada menor cuando el gasto de 2027 está en discusión.

El sábado 10 la gira pasó al oriente del Estado de México, con la gobernadora Delfina Gómez: Texcoco, el Centro de Salud ARA en Chicoloapan y el Hospital General Dr. Fernando Quiroz Gutiérrez en Valle de Chalco. En Chicoloapan, la Presidenta afirmó que la farmacia tenía 98 por ciento de abasto gracias a las entregas mensuales del programa Rutas de la Salud e invitó a la población a usar la unidad. Algunos vecinos le respondieron que antes acudían y no encontraban medicamentos ni atención. En Valle de Chalco, familiares de pacientes internados denunciaron que no se les permitía usar los sanitarios del hospital; tras la queja se acordó abrirles el acceso, y Sheinbaum encargó al director del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch, volver a esas unidades la semana siguiente.

Esas dos escenas resumen el dilema: la autoridad presenta un dato de inventario y la población responde con su experiencia acumulada. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Tampoco es una tensión nueva: en septiembre, trabajadores del IMSS y del IMSS-Bienestar marcharon en la capital para exigir aumento salarial y abasto de insumos. Por eso conviene separar con cuidado lo que está confirmado de lo que todavía no.

El 98% frente a la receta surtida: qué mide cada cifra

El 98 por ciento corresponde a una farmacia específica en el día de la visita, no a una medición del sistema, y hasta ahora no hay un reporte público que lo extienda al conjunto del IMSS-Bienestar. La cifra más amplia disponible la dio a finales de abril el subsecretario de Salud Eduardo Clark: medido por receta surtida, el desabasto en los centros de salud del país rondaba 20 por ciento y se concentraba en el IMSS-Bienestar, mientras que el IMSS y el ISSSTE mantenían un abasto de 98 por ciento. Clark atribuyó la brecha a la transición del modelo, a ajustes en la distribución y a la estandarización de tratamientos, y advirtió que cuando una persona no recibe el medicamento que le toca se destruye la confianza en el sistema.

Hay avances que el propio gobierno documenta. Clark reportó entonces unos 35 millones de piezas entregadas al mes, frente a entre 15 y 19 millones un año antes, y el proyecto de presupuesto 2027 informa que en 2026 las Rutas de la Salud distribuyeron 160 millones de piezas en más de 8 mil centros de salud y 646 hospitales, con abasto superior a 90 por ciento en las 56 unidades oncológicas del IMSS-Bienestar. Lo que falta por confirmar es si el avance entre abril y octubre cerró la brecha de 20 puntos o solo la redujo. Una cifra nacional de receta surtida, actualizada y desglosada por estado, respondería esa pregunta mejor que cualquier recorrido.

La distinción importa porque inventario y receta miden cosas distintas. Una farmacia puede tener casi todas sus claves en el anaquel y aun así no surtir completa la receta de un paciente con hipertensión si le falta justo el medicamento que le prescribieron. Con el paso a un modelo nacional de prescripción, que sustituye y homologa tratamientos, esa diferencia pesa todavía más.

El presupuesto 2027 y el reloj del 1 de enero

El Servicio Universal de Salud se creó por decreto: integra en una red al IMSS, el ISSSTE, el IMSS-Bienestar, los servicios de Pemex y otras instituciones, con una credencial vinculada a la CURP y al expediente clínico electrónico, y fija su primera etapa a partir del 1 de enero de 2027. El gobierno ha prometido abrir de manera gradual 12 mil 750 consultorios en los 24 estados federalizados, con 60 medicamentos básicos y una regla que Svarch define como «cero rechazos»: toda persona será recibida, valorada y, si hace falta, referida.

Para sostenerlo, el proyecto de presupuesto plantea 1.1 billones de pesos para la función Salud, un alza real de 10.9 por ciento frente a lo aprobado para 2026; 193 mil 987.2 millones para el IMSS-Bienestar, 8.9 por ciento más en términos reales, y 124 mil 788.6 millones para medicamentos, vacunas e insumos, su almacenamiento y su distribución. Son cifras propuestas, no aprobadas: la Constitución da a la Cámara de Diputados hasta el 15 de noviembre para aprobar el Presupuesto de Egresos, y en ese plazo los montos pueden moverse. Aun aprobados, conviene recordar la diferencia entre lo aprobado y lo ejercido.

Hay un segundo pendiente. A finales de agosto, la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, anunció ante la bancada de Morena que se impulsaría una Ley del IMSS-Bienestar para dar al sistema un marco jurídico permanente. Mientras esa ley no exista, el organismo opera con su decreto de creación de 2022 y con los convenios firmados con los estados. Si el nuevo modelo arranca antes que su ley, ganará velocidad, pero las reglas para que una institución atienda a pacientes de otra, que el proyecto de egresos sujeta a criterios de sostenibilidad financiera y operativa, quedarán más expuestas a cambios.

¿Qué puede pasar? En el escenario favorable, la gira funciona como sistema de alerta: cada queja recogida, como la de Valle de Chalco, se traduce en una corrección visible antes de enero, y la Secretaría de Salud publica con regularidad la receta surtida por estado. En el intermedio, el presupuesto se aprueba sin grandes cambios, los consultorios abren de forma escalonada y la experiencia mejora en unas regiones y no en otras, lo que mantendrá vivo el contraste entre el dato oficial y el testimonio vecinal. En el adverso, la regla de cero rechazos eleva la demanda en unidades que ya operan con faltantes de personal e insumos, y la promesa se desgasta en sus primeros meses.

Lo que conviene vigilar en las próximas semanas es concreto: si la visita de Svarch a los hospitales del oriente mexiquense produce cambios comprobables; si el gobierno difunde una cifra nacional actualizada de receta surtida; qué montos para salud quedan en el dictamen del presupuesto antes del 15 de noviembre, y cómo avanza la credencialización, que hoy da prioridad a adultos mayores y personas con discapacidad.

La gira del IMSS-Bienestar tiene, así, un valor que va más allá de la foto: es la primera oportunidad de contrastar en el terreno lo que el presupuesto promete en el papel. El juicio definitivo no lo darán los recorridos ni el porcentaje de una farmacia, sino lo que encuentre, a partir de enero, la persona que llegue a un consultorio sin seguridad social y con una receta en la mano.

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