Por Rodrigo Ávila Montaño — Durante semanas, en los pasillos del sector privado mexicano se hablaba de un acuerdo arancelario con Estados Unidos “a la vuelta de la esquina”. Este jueves, un reporte exclusivo de The Wall Street Journal enfrió esas expectativas: el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, se ha opuesto a recortar de manera significativa los aranceles a los autos, el acero y el aluminio de México. La nota, retomada este viernes 16 de octubre por El Universal, también recoge la otra cara: ambos gobiernos aseguran que la conversación no se ha roto.
Para entender por qué esta noticia mueve a los mercados y a la industria, conviene desmenuzarla en tres preguntas.
1. ¿Qué estaba sobre la mesa?
De acuerdo con las fuentes citadas por el WSJ, México y Estados Unidos se habían acercado a un pacto mediante el cual Washington reduciría sus aranceles al acero, el aluminio y los automóviles a cambio de diversas concesiones mexicanas. Ese paso no era un fin en sí mismo: según el diario, abriría la puerta a nuevas negociaciones sobre la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El Universal, con base en el mismo reporte, señala que funcionarios mexicanos y muchos ejecutivos de empresas expresaron optimismo ante la cercanía del acuerdo. Ese optimismo es el que hoy está en entredicho.
2. ¿Dónde se atoró?
En los aranceles que más duelen. Según el Journal, Lutnick se ha opuesto a reducciones significativas del arancel de 25% a los automóviles mexicanos y de los gravámenes de 50% al acero y al aluminio. También ha rechazado rebajas a los productos derivados, es decir, bienes terminados hechos con esos metales.
El detalle institucional importa: estas tarifas se imponen por motivos de seguridad nacional y las administra el Departamento de Comercio. Es decir, aunque la negociación general haya sido conducida por otras áreas del gobierno estadounidense, la llave de los aranceles sectoriales está en manos de Lutnick.
A ello se suma la presión de la industria estadounidense. Según las fuentes del WSJ, las empresas de aluminio de Estados Unidos advirtieron a su gobierno que cualquier reducción de estos gravámenes dañaría a las compañías locales y costaría empleos.
En el capítulo automotriz, la diferencia es de fondo. De acuerdo con lo publicado por el Journal y recogido por Quartz, México propuso que el arancel se cobre solo sobre la parte del valor del vehículo originada fuera de América del Norte, mientras que Estados Unidos ha pedido que los autos incorporen 50% de componentes estadounidenses como condición para acceder a tasas menores; un requisito que México y la industria han visto, en general, como poco práctico.
3. ¿Está muerto el acuerdo?
No, según las partes. Funcionarios de ambos países dijeron al WSJ que las conversaciones continúan y negaron cualquier estancamiento. Un alto funcionario mexicano incluso aseguró al diario que ambas delegaciones están cada vez más cerca de un acuerdo.
La agencia Reuters, en su resumen del reporte, consignó que el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, afirmó al Journal que hay avances. Desde Washington, el portavoz del Departamento de Comercio, Ben Kass, declaró que la dependencia mantiene “un diálogo constante con México en materia de comercio” y que está “comprometido con el avance de la agenda comercial ‘Estados Unidos Primero’ del presidente Trump”.
Lectura económica
Más allá de las declaraciones, el reporte deja ver una tensión dentro del propio gobierno estadounidense. Según la cobertura de La Razón sobre el texto del WSJ, la postura de Lutnick obstaculiza las conversaciones que durante meses ha llevado el representante comercial Jamieson Greer, y sería la segunda vez que el secretario frena negociaciones avanzadas con un socio norteamericano.
Para las empresas exportadoras, la conclusión inmediata es sencilla: mientras no haya acuerdo, las tasas de 25% a vehículos y de 50% a acero y aluminio siguen vigentes, de acuerdo con lo descrito por el WSJ. Cualquier planeación de inversión o de precios tendrá que contemplar ese escenario por más tiempo del que se esperaba hace apenas unos días.
La próxima señal relevante será cualquier comunicación oficial de la Secretaría de Economía o del Departamento de Comercio sobre el estado de la negociación. Hasta entonces, lo que hay es un acuerdo cercano, según unos, y un freno evidente, según otros.


