Coordinar mejor el flujo de vuelos puede reducir esperas innecesarias en el aire y el combustible asociado a ellas. La Organización de Aviación Civil Internacional impulsa ese enfoque mediante el intercambio de información entre aeropuertos, aerolíneas y servicios de control del tránsito aéreo.
En una entrevista difundida por Noticias ONU, el secretario general de la OACI, Juan Carlos Salazar, explicó la gestión de afluencia del tránsito aéreo, conocida por las siglas ATFM. Su propósito es ajustar la operación a la capacidad disponible y a condiciones que pueden cambiar durante la jornada.
La información meteorológica, las restricciones de un aeropuerto o la disponibilidad de espacio aéreo influyen en esa capacidad. Compartir esos datos permite anticipar decisiones y evitar que distintas partes del sistema operen con previsiones incompatibles.
Una posibilidad descrita es mantener un avión en tierra antes de despegar cuando se prevé una saturación a su llegada. Ese ajuste puede evitar que la aeronave consuma combustible mientras espera en vuelo a que se libere un espacio.
La coordinación exige mirar las conexiones entre países y regiones. Una decisión tomada en el punto de salida puede afectar el tráfico en otros lugares; por eso, la OACI plantea reglas y herramientas que faciliten un intercambio común de información.
La entrevista sitúa nuevas disposiciones internacionales previstas para noviembre de 2030 y talleres regionales a partir de 2027. Son fechas de trabajo futuro, no un anuncio de que todos los vuelos ya operen bajo un nuevo régimen uniforme.
Los resultados citados por la organización corresponden a experiencias y periodos determinados. No garantizan que una ruta concreta tenga menos retrasos ni que cualquier demora pueda eliminarse, pues continúan interviniendo factores meteorológicos y operativos.
Para México, como parte de una red aérea internacional, el tema ofrece contexto sobre decisiones que pueden afectar itinerarios y eficiencia. La entrevista no anuncia una obra aeroportuaria mexicana, un cambio de tarifa ni derechos de compensación adicionales para pasajeros.
El avance deberá observarse en la adopción de herramientas, la coordinación entre actores y los resultados medidos con periodos comparables. La propuesta central es anticipar los cuellos de botella del sistema, en lugar de evaluar cada aeropuerto como si funcionara de manera aislada.


