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Hipermovilidad articular: el trastorno que puede tardar más de 20 años en diagnosticarse

Redacción Mexican Times 21 de octubre de 2026 · 17:30 hrs Ciudad de México

Millones de personas en el mundo podrían vivir con el Trastorno del Espectro de Hipermovilidad (TEH) sin saberlo. Para muchas, obtener un diagnóstico representa un recorrido de años marcado por molestias recurrentes, consultas médicas y síntomas que suelen tratarse de manera aislada, sin identificar una causa común.

Un estudio de la Universidad de Edimburgo encontró que los pacientes en Reino Unido esperan, en promedio, entre 19 y 21.7 años para recibir un diagnóstico. La cifra refleja las dificultades que persisten para reconocer una condición que no se limita a la flexibilidad de las articulaciones, sino que puede involucrar distintos sistemas del organismo.

La investigación científica sobre este trastorno también es relativamente reciente. Un análisis bibliométrico publicado en septiembre de 2026 en la revista Orthopedic Reviews, que examinó mil 281 publicaciones desde 1967 hasta junio de 2026, encontró que el 65.8% de los trabajos se publicó durante la última década. Aunque el interés académico ha crecido, todavía existen áreas poco estudiadas y diferencias importantes en la atención que reciben los pacientes.

¿Qué es el trastorno del espectro de hipermovilidad?

El TEH se relaciona con una movilidad articular superior a la habitual y con dificultades para mantener la estabilidad de las articulaciones. El tejido conectivo, que contribuye a sostener y dar estructura a distintas partes del cuerpo, desempeña un papel importante en este proceso.

Cuando las articulaciones presentan una laxitud excesiva, los músculos deben trabajar más para estabilizarlas. Este esfuerzo adicional puede contribuir al dolor persistente, el agotamiento y las dificultades de coordinación motora. Por eso, una persona con hipermovilidad no necesariamente experimenta una ventaja por ser más flexible: en algunos casos, esa característica puede convertirse en una fuente constante de molestias.

Los síntomas tampoco se limitan al aparato locomotor. El TEH puede acompañarse de problemas gastrointestinales y otras manifestaciones que complican su identificación. La diversidad de señales hace que algunos pacientes acudan con distintos especialistas sin que sus molestias se relacionen entre sí.

El análisis publicado en Orthopedic Reviews identificó investigaciones sobre afectaciones ortopédicas, autonómicas, inmunológicas y neuropsiquiátricas vinculadas con la hipermovilidad. Sin embargo, los autores señalaron que la dimensión inmunológica y los posibles vínculos con la activación de los mastocitos continúan poco explorados.

La literatura científica también ha encontrado asociaciones entre la hipermovilidad y rasgos de neurodiversidad, como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Estas relaciones forman parte de una línea de investigación en desarrollo y no significan que todas las personas con TEH presenten estas condiciones.

En los casos más graves puede presentarse el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil (hEDS), una condición relacionada con alteraciones del tejido conectivo que pueden afectar distintas partes del organismo y favorecer las dislocaciones articulares recurrentes.

¿Por qué puede tardar décadas en detectarse?

Uno de los principales obstáculos es que los síntomas suelen aparecer en diferentes momentos y con intensidades variables. El dolor articular, la fatiga, los trastornos digestivos y las dificultades cognitivas pueden llevar a consultas separadas, lo que dificulta construir una visión integral del problema.

La doctora Jessica Eccles, especialista en las interacciones entre el cerebro y el cuerpo, ha descrito el acceso al diagnóstico como una especie de lotería: las posibilidades de obtener respuestas dependen, en parte, del lugar donde vive el paciente y de la experiencia de los profesionales que lo atienden.

La investigación también identificó diferencias en la producción científica entre países. Estados Unidos encabezó la lista con 482 publicaciones, equivalentes al 37.6% del total analizado. Le siguieron Inglaterra, con 223 trabajos, e Italia, con 114.

Los autores advirtieron que las redes de colaboración entre especialistas continúan fragmentadas por países, una situación que puede limitar el intercambio de conocimientos y retrasar el desarrollo de mejores herramientas para reconocer y tratar el trastorno.

La perspectiva de género constituye otro aspecto relevante. Eccles señaló que las mujeres pueden verse especialmente afectadas por las dificultades para obtener un diagnóstico y recordó que sus problemas de salud no siempre han recibido el mismo nivel de investigación y atención que los de los hombres.

En Reino Unido, menos de un tercio de las personas diagnosticadas afirmó que su médico de atención primaria inició el tratamiento, mientras que apenas el 13% consiguió acceder a un especialista. Estas cifras ilustran la distancia que puede existir entre identificar una enfermedad y recibir atención adecuada.

La reumatóloga Stephanie Barrett ha señalado que recibe pacientes cuya condición limita gravemente sus actividades cotidianas, incluso hasta impedirles trabajar. Entre las manifestaciones que describe se encuentra la llamada niebla mental, una expresión utilizada para referirse a dificultades de concentración, claridad de pensamiento y procesamiento de información.

La pubertad, la menopausia y las infecciones pueden agravar los síntomas

La evolución del TEH no es igual para todas las personas. Algunas pueden convivir durante años con una movilidad articular elevada sin experimentar un deterioro importante, mientras que otras presentan un empeoramiento considerable después de determinados acontecimientos fisiológicos.

Según Eccles, etapas como la pubertad y la menopausia, así como infecciones como la covid-19, pueden coincidir con un agravamiento de los síntomas en algunas personas. Estos factores no implican que todas desarrollarán complicaciones, pero ayudan a entender por qué la condición puede hacerse más evidente en determinados momentos de la vida.

Por ello, prestar atención a la evolución de las molestias y comunicar al médico cómo cambian con el tiempo puede contribuir a una evaluación más completa. La presencia de varios síntomas persistentes merece una valoración integral, especialmente cuando el dolor, la fatiga o la inestabilidad articular afectan las actividades cotidianas.

Fisioterapia y ejercicio: claves para controlar el dolor

Aunque no existe una única estrategia que funcione para todos los pacientes, el fortalecimiento muscular y el ejercicio terapéutico son herramientas importantes para mejorar la estabilidad articular y la calidad de vida.

Barrett explica que la fisioterapia puede ayudar a fortalecer los músculos que sostienen el esqueleto y a desarrollar un mejor control del movimiento. Las actividades de bajo impacto, como la natación, también pueden formar parte de un plan adaptado a las necesidades y capacidades de cada persona.

La evidencia respalda este enfoque. Un metaanálisis publicado en abril de 2026 en Egyptian Rheumatology and Rehabilitation examinó seis estudios con un total de 231 participantes y encontró que los ejercicios terapéuticos redujeron significativamente el dolor y mejoraron la calidad de vida y la propiocepción, es decir, la capacidad del cuerpo para reconocer la posición y el movimiento de sus articulaciones.

Estos resultados no significan que cualquier rutina sea apropiada. En personas con hipermovilidad, los ejercicios deben ajustarse a los síntomas, la estabilidad articular y la condición física, preferentemente con orientación profesional. El objetivo es fortalecer y mejorar el control del movimiento sin someter las articulaciones a esfuerzos que agraven las molestias.

Barrett también ha cuestionado que la respuesta médica se limite a recomendar unas cuantas sesiones de fisioterapia sin ofrecer seguimiento ni una estrategia integral. Para la especialista, el problema requiere coordinación entre profesionales y un mayor reconocimiento institucional.

Una atención integral para cerrar la brecha de diagnóstico

El crecimiento de la investigación sobre el TEH representa un avance, pero no ha eliminado las dificultades que enfrentan quienes buscan una explicación para sus síntomas. La fragmentación de los estudios, la falta de colaboración internacional y las desigualdades en el acceso a especialistas continúan siendo obstáculos.

Los autores del análisis bibliométrico consideran prioritario fortalecer la cooperación entre disciplinas y países para comprender mejor las manifestaciones del trastorno y desarrollar estrategias de atención más eficaces.

El desafío consiste en reconocer que la hipermovilidad puede ser mucho más que una característica física. Cuando se acompaña de dolor persistente, fatiga, inestabilidad articular u otras molestias que interfieren con la vida diaria, es importante valorar el conjunto de los síntomas y no únicamente cada problema por separado.

Reducir los años que transcurren antes de un diagnóstico requiere ampliar el conocimiento médico, mejorar la coordinación entre especialistas y garantizar que los pacientes tengan acceso a tratamientos individualizados. Para quienes llevan años buscando respuestas, una atención integral puede marcar la diferencia entre seguir acumulando consultas y comenzar a manejar su condición de manera informada.

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