Una vacuna personalizada contra el cáncer desarrollada por Moderna y Merck mostró resultados prometedores en un ensayo clínico avanzado para tratar el melanoma, uno de los tipos más agresivos de cáncer de piel. Al combinarse con el medicamento de inmunoterapia Keytruda, la terapia experimental redujo 42% el riesgo de que la enfermedad reapareciera o de que los pacientes fallecieran, en comparación con quienes recibieron únicamente el fármaco.
El tratamiento, conocido como intismeran autogene, utiliza tecnología de ARN mensajero (ARNm), la misma plataforma que hizo posible la vacuna contra covid-19 de Moderna, pero con un objetivo diferente: ayudar al sistema inmunitario a reconocer y combatir las células cancerosas a partir de las características particulares del tumor de cada persona.
Los resultados generaron expectativas entre especialistas en oncología, debido a que representan un avance en la investigación de tratamientos individualizados contra el cáncer. Sin embargo, la terapia continúa en fase de evaluación y todavía es necesario conocer cuánto tiempo se mantiene su efecto y si logra prolongar la supervivencia de los pacientes.
Las compañías desarrolladoras informaron que están colaborando con las autoridades regulatorias para avanzar hacia una posible autorización. También investigan la aplicación de esta tecnología en otros tipos de cáncer, incluidos los de pulmón y páncreas.
¿Cómo funciona la vacuna personalizada contra el cáncer?
A diferencia de las vacunas preventivas tradicionales, diseñadas para proteger frente a determinados agentes infecciosos, esta terapia busca estimular las defensas del organismo para que identifiquen células cancerosas específicas.
El proceso comienza después de que el paciente se somete a una cirugía para extirpar el tumor. Una muestra del tejido canceroso se analiza mediante secuenciación genética para identificar características moleculares que puedan ayudar al sistema inmunitario a reconocer la enfermedad.
Con esa información se diseña una vacuna adaptada al perfil del tumor. El objetivo es que las instrucciones genéticas contenidas en el ARNm ayuden al organismo a producir componentes que permitan entrenar a las células inmunitarias para reconocer determinados marcadores tumorales.
De esta manera, la vacuna no se fabrica de forma idéntica para todos los pacientes, sino que se personaliza a partir de las características de cada cáncer.
El oncólogo Michael Postow, jefe del servicio de melanoma del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, destacó que la terapia representa una aproximación novedosa tanto por sus resultados como por su mecanismo de acción. El especialista participó en la atención de pacientes inscritos en el ensayo clínico.
La estrategia busca dirigir la respuesta inmunitaria contra el tumor específico de cada persona. No obstante, su eficacia depende de factores que todavía se investigan, como las características de la enfermedad, la respuesta individual al tratamiento y la duración de la protección.
La combinación con Keytruda busca evitar que el melanoma regrese
La vacuna experimental se administra junto con Keytruda, un medicamento de inmunoterapia cuyo principio activo es pembrolizumab. Este fármaco actúa sobre mecanismos que las células cancerosas pueden utilizar para evadir las defensas del organismo, lo que permite que el sistema inmunitario tenga mayores posibilidades de atacarlas.
Keytruda fue aprobado en 2014 y se convirtió en una de las opciones relevantes para tratar distintos tipos de cáncer, incluido el melanoma. Su uso también cobró notoriedad cuando el expresidente estadounidense Jimmy Carter informó que estaba libre de cáncer en 2015, después de recibir tratamiento por un melanoma que se había extendido al hígado y al cerebro.
En el ensayo de la vacuna personalizada, todos los participantes recibieron Keytruda, mientras que una parte también recibió la vacuna experimental y otra un placebo. El estudio incluyó a mil 136 personas.
La combinación se evaluó como tratamiento adyuvante, es decir, después de la cirugía. Este enfoque busca reducir la posibilidad de que permanezcan células cancerosas capaces de provocar una recaída o de que la enfermedad reaparezca en otras partes del cuerpo.
El melanoma en etapas avanzadas puede extenderse a los ganglios linfáticos y, posteriormente, a órganos como los pulmones, el hígado, los huesos o el cerebro. Por ello, aunque la cirugía permita retirar el tumor visible, algunos pacientes continúan teniendo un riesgo importante de recurrencia.
La combinación de inmunoterapia y vacuna personalizada pretende reforzar la respuesta del organismo durante esta etapa posterior a la intervención quirúrgica.
¿Qué reveló el ensayo clínico?
Los resultados mostraron que la combinación de intismeran autogene y Keytruda redujo 42% el riesgo relativo de recurrencia del cáncer o muerte, frente al tratamiento con Keytruda por sí solo.
El análisis se realizó después de un seguimiento medio de aproximadamente dos años desde el tratamiento. La investigación continuará para determinar si el beneficio se mantiene durante más tiempo y para evaluar otros indicadores clínicos.
Uno de los aspectos que todavía no se ha establecido de manera definitiva es si la combinación mejora la supervivencia global, es decir, si permite que los pacientes vivan más tiempo. Las empresas señalaron que aún es pronto para llegar a una conclusión sobre este punto, aunque observaron una tendencia favorable.
Es importante distinguir entre una reducción relativa del riesgo y una disminución absoluta. El dato de 42% no significa que la vacuna cure al 42% de los pacientes ni que elimine por completo la posibilidad de recaída. Para conocer el beneficio individual, también es necesario considerar las tasas de recurrencia en cada grupo y el tiempo durante el cual se mantuvo el seguimiento.
Aun con estas limitaciones, los resultados respaldan la continuación de los estudios para determinar el papel que podría desempeñar esta estrategia en el tratamiento del melanoma.
La experiencia de una paciente que sigue libre de cáncer
Entre las personas que participaron en el ensayo se encuentra Beth Ryzyk, de 59 años, quien recibió un diagnóstico de melanoma en etapa IIIC en diciembre de 2023. En esta fase, la enfermedad ya se había extendido a los ganglios linfáticos, lo que elevaba el riesgo de que reapareciera después de la cirugía.
Ryzyk no sabe si recibió la vacuna experimental o el placebo, debido a que el estudio se realizó sin revelar a los participantes qué tratamiento adicional les había correspondido. Sin embargo, relató que después de algunas sesiones experimentaba síntomas leves similares a los de la gripe y cansancio al día siguiente.
El protocolo contemplaba la administración de la vacuna o el placebo mediante inyección intramuscular cada tres semanas, hasta un máximo de nueve dosis. Keytruda se administraba por vía intravenosa cada seis semanas durante un periodo de hasta aproximadamente un año.
Más de un año después de terminar su tratamiento dentro del ensayo, Ryzyk continuaba libre de cáncer. La paciente explicó que había retomado sus actividades y disfrutaba de viajar con su esposo durante su jubilación.
Su caso ilustra la experiencia de una participante, pero no permite determinar si recibió la vacuna ni atribuir directamente su evolución a ella. Para establecer los beneficios del tratamiento, los investigadores deben analizar los resultados del conjunto de participantes y compararlos entre los grupos del estudio.
Moderna y Merck buscan ampliar el alcance de la tecnología
Los resultados también tienen implicaciones para las dos compañías que desarrollan la terapia. Moderna busca ampliar las aplicaciones de la tecnología de ARNm más allá de las vacunas contra enfermedades infecciosas, mientras que Merck aporta su experiencia con Keytruda y los tratamientos de inmunoterapia.
El interés por estas vacunas personalizadas ha aumentado ante la posibilidad de diseñar tratamientos que respondan a las características moleculares de cada tumor. Sin embargo, desarrollar una terapia individualizada también plantea retos relacionados con la fabricación, los tiempos de producción, el costo y el acceso de los pacientes.
En el caso de intismeran autogene, las empresas todavía no habían anunciado un precio, pues habitualmente este se define una vez que un medicamento obtiene la autorización correspondiente.
La respuesta de los mercados financieros fue menos entusiasta que la de algunos especialistas. Las acciones de Moderna cayeron 18% durante la jornada en que se divulgaron los resultados, mientras que las de Merck bajaron 1.8%. Algunos analistas consideraron que los datos no fueron tan contundentes como los de un ensayo anterior de menor tamaño, aunque anticiparon la posibilidad de una aprobación regulatoria en el futuro.
Las compañías también estudian el potencial de la plataforma para otros tumores, incluidos los de pulmón y páncreas. Estos proyectos deberán demostrar su eficacia y seguridad mediante investigaciones específicas, ya que los resultados obtenidos en melanoma no garantizan que la estrategia funcione de la misma manera en otras enfermedades.
Un avance prometedor que todavía necesita seguimiento
La vacuna personalizada contra el cáncer representa una línea de investigación que busca combinar el análisis genético de los tumores con la capacidad del sistema inmunitario para reconocer células malignas. En el caso del melanoma, los resultados del ensayo muestran un beneficio potencial cuando se administra junto con Keytruda después de la cirugía.
No obstante, aún quedan preguntas importantes por responder: cuánto dura la protección, si la combinación aumenta la supervivencia global, qué pacientes pueden beneficiarse más y cuál será su costo una vez que exista una posible autorización.
La continuación del ensayo y la evaluación de las autoridades regulatorias serán determinantes para conocer el lugar que podría ocupar esta terapia en la práctica clínica. Por ahora, los datos ofrecen una señal alentadora para el desarrollo de tratamientos personalizados, pero no significan que exista una vacuna capaz de curar todos los tipos de cáncer.


