Por Rodrigo Ávila Montaño
Con Lula reelecto presidente de Brasil, la relación entre las dos mayores economías de América Latina entra en una etapa de continuidad, pero con una agenda llena de pendientes. El triunfo del petista sobre el senador Flávio Bolsonaro despeja la incertidumbre que planteaba un cambio de gobierno en Brasilia y obliga a ambos países a convertir en hechos los acuerdos anunciados en los últimos dos años. En la segunda vuelta del domingo 25 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo 64 millones 120 mil 476 votos, 51.76% de los votos válidos, contra 59 millones 759 mil 548 votos, 48.24%, del senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), con 99.83% de las secciones totalizadas, según el sistema de resultados del Tribunal Superior Electoral (TSE) actualizado a las 21:21 horas de Brasilia (18:21 horas del centro de México). Bloomberg Línea reportó que, con 99.9% de las secciones, la diferencia era de 4 millones 381 mil 167 votos.
Esta tarde, en Mexican Times explicamos lo que se jugaba México en la segunda vuelta y, más tarde, cómo la prórroga de la votación retrasó el conteo. Esta nota se enfoca en lo que viene: los expedientes que el gobierno de Claudia Sheinbaum y el cuarto gobierno de Lula tendrán sobre la mesa.
Lula reelecto: un resultado que no se esperaba hace tres semanas
El escenario era distinto el 4 de octubre. Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta con 47.03% contra 45.16% de Lula, y nunca desde 1989 el segundo lugar había remontado, según UOL y Bloomberg Línea. G1 informó que la victoria quedó matemáticamente definida a las 21:08 horas de Brasilia (18:08 del centro de México), con 97% de las urnas contadas.
Un ajuste respecto a lo que publicamos por la tarde: según Bloomberg Línea, la toma de posesión será el 5 de enero de 2027, y no el 1 de enero, por la reforma constitucional que cambió la fecha a partir de este periodo.
Energía: el acuerdo Pemex-Petrobras
El primer expediente es energético. El acuerdo de cooperación entre Petróleos Mexicanos y Petrobras, anunciado por Sheinbaum y Lula, era uno de los temas que un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro podía revisar, según especialistas consultados por Infobae México antes de la elección. Con la continuidad en Brasilia, la expectativa es que el proyecto avance, aunque sus plazos y alcances concretos siguen pendientes de anuncio.
Aviación y comercio
El segundo frente es industrial. La compra de aviones de la brasileña Embraer para la flota de Mexicana de Aviación y el comercio en los sectores automotriz, aeroespacial, de telecomunicaciones y agroindustrial forman parte de la agenda bilateral, de acuerdo con el análisis publicado por Infobae México. El intercambio comercial está lejos del que México tiene con Estados Unidos, pero ambos gobiernos han hablado de ampliarlo.
En el terreno agroalimentario persisten temas sanitarios: México reforzó medidas ante brotes en la avicultura brasileña en semanas recientes. Cualquier ajuste a esas medidas dependerá de las autoridades sanitarias y no del resultado electoral, por lo que no se esperan cambios inmediatos.
La sombra de Washington
El tercer elemento es externo. Flávio Bolsonaro era un aliado cercano del presidente estadounidense Donald Trump, recordaron AP y UOL; su derrota frustra la aspiración de Washington de contar con un gobierno afín en la mayor economía sudamericana. México y Brasil enfrentan presiones arancelarias de Estados Unidos, y la continuidad de Lula abre la posibilidad de una coordinación más estrecha entre ambos gobiernos frente a esa política. Si eso se traduce en una posición común es, por ahora, especulativo.
El 5 de octubre, tras la primera vuelta, Sheinbaum dijo en su conferencia matutina que no temía un aislamiento de México si Lula perdía y pidió esperar al final del proceso para opinar, reportó EFE. Al cierre de esta nota, la felicitación oficial del gobierno de México y de la Cancillería al presidente reelecto está pendiente de confirmación; se espera que la mandataria se refiera al tema en su conferencia del lunes.
Los riesgos en Brasil
La agenda bilateral también depende de la estabilidad interna brasileña. Aliados de Flávio Bolsonaro criticaron la prórroga de dos horas ordenada por el ministro Cristiano Zanin y hablaron de cuestionar el resultado, según Estadão y O Globo. AP señaló que la decisión podría derivar en acciones legales. Ningún recurso estaba confirmado al cierre: queda pendiente.
G1 advirtió además que Lula gobernará con una oposición fuerte en el Congreso y con el reto de equilibrar las cuentas públicas. Un gobierno brasileño concentrado en sus batallas internas podría tener menos margen para una agenda exterior ambiciosa con México.
En Mexican Times daremos seguimiento a la reacción oficial de Palacio Nacional, a la primera llamada entre ambos mandatarios y a los anuncios concretos en energía y comercio cuando se confirmen.


