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“Un juicio antes que una pregunta”: el estigma que enfrentan las mujeres en la menopausia

La senadora Lizeth Sánchez denunció que, ante el cansancio o la irritabilidad en la menopausia, las mujeres reciben un juicio antes que una pregunta.

Redacción Mexican Times 26 de octubre de 2026 · 18:29 hrs Ciudad de México
Abrigo oscuro colgado en un perchero junto a una silla de madera vacía en un cuarto de paredes claras con luz lateral

Por Bruno Cortés

Una mujer llega cansada al trabajo, contesta con menos paciencia de lo habitual o pierde el hilo de una conversación. La reacción más común no es preguntarle qué le pasa, sino etiquetarla. Esa escena, que muchas reconocen, fue descrita por la senadora Lizeth Sánchez García, del PT, durante el conversatorio “Plenopausia: visibilizando un estigma para su atención integral”, del que informó este lunes 26 de octubre la Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República.

“Cuando se nos nota el cansancio o estamos más irritables, a veces recibimos un juicio antes que una pregunta”, señaló la legisladora, para después plantear una interrogante que resume el fondo del problema: “¿en qué momento nos acostumbramos a esperar tanto de las mujeres?”.

Un malestar que no se ve

La menopausia es un proceso biológico natural, pero sus efectos no siempre son visibles para los demás. Sánchez García enumeró algunos de los síntomas que padecen las mujeres en esta etapa: dolores de cabeza, molestias en las articulaciones, cansancio, cambios en el ánimo o dificultad para concentrarse.

Ninguno de ellos se nota a simple vista, y por eso es fácil malinterpretarlos. El cansancio puede leerse como desinterés; la irritabilidad, como mal carácter; la falta de concentración, como descuido. Esa lectura equivocada es, precisamente, el estigma que el conversatorio buscó visibilizar. Algunos de estos malestares, como el dolor de cabeza y el mal descanso, se relacionan entre sí, como se ha documentado en temas como la relación entre dolor de cabeza y mal descanso.

La doble exigencia: casa y trabajo

La senadora puso el acento en la carga que no se detiene. Mientras los síntomas aparecen, advirtió, “hay una familia que atender, trabajo que cumplir, responsabilidades que no esperan y muchas hacemos un esfuerzo enorme para continuar, aunque por dentro necesitemos una pausa”.

El planteamiento toca dos espacios donde el estigma pesa de manera particular: el laboral, donde el rendimiento se mide sin considerar lo que atraviesa el cuerpo, y el familiar, donde a muchas mujeres se les sigue asignando el papel de sostener a todos. En ambos, la expectativa es que nada cambie, aunque por dentro todo esté cambiando.

Los números detrás del estigma

El juicio social contrasta con la dimensión real del fenómeno. La doctora María de Lourdes Basurto Acevedo, secretaria general de la Academia Nacional de Medicina de México, expuso datos de la Asociación Mexicana para el Estudio del Climaterio: 61 por ciento de las mujeres presenta agotamiento físico y mental durante esta etapa; 54.2 por ciento, irritabilidad y estado de ánimo depresivo; 53.3 por ciento, problemas para dormir, y 52.8 por ciento, molestias articulares y musculares.

Es decir, la irritabilidad o el agotamiento que suelen juzgarse como rasgos personales son experiencias que comparte más de la mitad de las mujeres en esta etapa. A ello se suma el dato que refirió la senadora: el Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi registró en México cerca de 15 millones de mujeres de 50 años o más.

Normalizar el malestar también es un problema

El estigma no solo viene de fuera. Carmen González Serdán, coordinadora de las Casas Carmen Serdán de Puebla, señaló que durante años muchas mujeres han vivido esta etapa en silencio, han minimizado sus síntomas y han normalizado su malestar, sin expresar sus dudas y, en ocasiones, sin recibir la atención que necesitan.

Callar, en ese sentido, también tiene un costo: postergar la atención. Por eso la coordinadora subrayó que la menopausia “no debe ser motivo de vergüenza”, sino una oportunidad para hablar e informarse. Escuchar al cuerpo y consultar cuando algo no está bien es parte de esa conversación, como ocurre con otros cambios del cuerpo que no deben normalizarse y con temas como la detección oportuna del cáncer de mama.

Romper el silencio como acto de justicia

La senadora Blanca Elizabeth Fiesco Díaz, de Morena, llevó la discusión al terreno de los derechos. Dijo que el conversatorio es una oportunidad para dar voz a quienes por mucho tiempo permanecieron en silencio y para promover la empatía. “Romper este silencio”, acotó, “es un acto de justicia y empatía que permite reconocer, acompañar y dignificar a las mujeres en cada etapa de su vida”.

Una red para acompañar

La respuesta que propone Sánchez García frente al estigma es colectiva. Desde hace más de un año, recordó, en el Senado se han realizado encuentros con especialistas, activistas y organizaciones. “Hemos trabajado para construir una red de apoyo entre mujeres, donde podamos compartir nuestras experiencias y sentirnos acompañadas”, afirmó. En el conversatorio, realizado en la nueva sede del Congreso del estado de Puebla, insistió en ampliar esa red para que más mujeres se informen y aprendan a enfrentar los síntomas.

Cambiar el juicio por la pregunta, en suma, fue el mensaje central del encuentro.

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