Por Juan Pablo Ojeda
En Morena ya comenzó a moverse una nueva etapa política y uno de los nombres que empieza a tomar fuerza es el de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Aunque durante años se mantuvo alejado de cargos públicos mientras su padre estaba en la Presidencia, ahora el panorama cambió y dentro del partido guinda varios perfiles ya respaldan abiertamente su participación rumbo a una diputación federal.
El diputado morenista Gabriel García Hernández salió a defender el trabajo que López Beltrán realizó como secretario de Organización de Morena y aseguró que dejó buenos resultados, especialmente por la afiliación de cerca de 10 millones de personas al partido. Para dimensionar esa cifra, es como si Morena hubiera logrado registrar a casi toda la población de la Ciudad de México dentro de su estructura política, algo que fortalece al partido rumbo a futuras elecciones y le da más capacidad de movilización.
Las declaraciones ocurrieron durante la sesión de la Comisión Permanente en el Senado, donde García Hernández negó que la salida de López Beltrán de la dirigencia signifique algún rompimiento entre Morena y el expresidente López Obrador. Según explicó, desde hace años existía el acuerdo de que Andrés Manuel López Beltrán no participaría activamente mientras su padre estuviera en funciones como presidente del país. Ahora, con López Obrador retirado de la vida pública y dedicado a escribir libros, considera que su hijo tiene el camino libre para competir políticamente.
En términos políticos, lo que Morena intenta transmitir es una idea de congruencia: que López Beltrán evitó crecer políticamente mientras su padre gobernaba para no generar acusaciones de favoritismo. Sin embargo, ahora que busca participar en encuestas internas para una candidatura a diputado federal, el tema inevitablemente vuelve a abrir el debate sobre el peso que tienen los apellidos dentro de la política mexicana.
Durante la conversación con medios también surgió el tema del fuero constitucional, una figura que impide que ciertos funcionarios sean procesados penalmente mientras ocupan un cargo. Para mucha gente, el fuero suele verse como un “escudo” político. García Hernández rechazó que López Beltrán busque una diputación para obtener esa protección y recordó que Morena ha impulsado desde hace años eliminar o limitar esa figura, aunque las reformas no han avanzado completamente por falta de acuerdos con la oposición.
El legislador incluso sostuvo que, en casos donde existan dudas sobre algún funcionario, lo correcto sería pedir licencia mientras avanzan las investigaciones. Ahí entró otro tema delicado: las convocatorias de la Fiscalía General de la República a políticos ligados a gobiernos estatales de Chihuahua y Sinaloa. García Hernández aclaró que, por ahora, esas comparecencias no significan acusaciones formales, sino solicitudes de información dentro de investigaciones abiertas.
El diputado puso como ejemplo a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, quien deberá aportar información relacionada con investigaciones sobre la muerte de agentes estadounidenses. Según dijo, cualquier funcionario debería acudir a declarar sin esconderse detrás del fuero, porque “la verdad no debe ocultarse”.
Detrás de estas declaraciones también se mueve otro mensaje político importante: Morena intenta cuidar su imagen rumbo a los próximos procesos electorales y al mismo tiempo preparar nuevos liderazgos internos. La posible llegada de Andrés Manuel López Beltrán a una candidatura muestra cómo el partido empieza a construir una nueva generación de figuras cercanas al obradorismo, ahora que el expresidente ya no ocupa el centro de la vida pública nacional.


