Ciudad de México, 12 de junio de 2026.- En el marco del Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), especialistas, personas sordas y autoridades coincidieron en que México ha registrado avances significativos en el reconocimiento de los derechos lingüísticos de esta comunidad; sin embargo, señalaron que persisten importantes desafíos para garantizar una inclusión plena y efectiva en todo el territorio nacional.
Durante una edición especial de Diálogos PILARES, realizada en la sede Carlos Monsiváis, las y los participantes reflexionaron sobre la relevancia de visibilizar la Lengua de Señas Mexicana y promover su aprendizaje como una herramienta fundamental para la inclusión social y el ejercicio de derechos de las personas sordas.
De acuerdo con el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (Conadis), la Lengua de Señas Mexicana es reconocida oficialmente como una lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico del país. Mientras que la conmemoración internacional de las lenguas de señas se realiza el 23 de septiembre, en México la fecha se celebra cada 10 de junio.
Juan Carlos Méndez, usuario sordo de PILARES y egresado del Centro de Atención Múltiple 54, compartió su experiencia personal sobre el papel que la LSM tuvo en la construcción de su identidad. Destacó que el acceso a talleres de lengua de señas y español le permitió fortalecer su desarrollo personal y académico, además de ampliar sus oportunidades de participación social.
Por su parte, Anel Hernández, psicóloga egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México e intérprete de Lengua de Señas Mexicana en la Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva de la Secretaría de Educación Pública (SEP), subrayó la importancia de acercar este aprendizaje desde la infancia. Explicó que su vínculo con la LSM surgió al crecer en una familia integrada por personas sordas y consideró necesario ampliar las opciones educativas para que más personas puedan acceder a esta lengua.
La especialista también destacó que la Ciudad de México presenta avances relevantes en materia de inclusión y reconocimiento de derechos de la comunidad sorda, aunque advirtió que dichas condiciones no se replican con la misma intensidad en otras entidades del país. En su opinión, el proceso de consolidación de derechos aún se encuentra en una etapa inicial y requiere mayores esfuerzos institucionales.
En la misma línea, Ruth López Gutiérrez, directora general del Instituto de las Personas con Discapacidad de la Ciudad de México, reconoció que la capital ha impulsado políticas y programas que han contribuido a fortalecer la participación de las personas sordas. No obstante, sostuvo que los resultados alcanzados son insuficientes frente a las necesidades existentes y afirmó que todavía queda una parte importante del camino por recorrer.
Entre las acciones impulsadas por el organismo destacó la creación de un glosario de Lengua de Señas Mexicana elaborado por integrantes de la propia comunidad sorda. La funcionaria enfatizó que la inclusión no puede entenderse sin el respeto a las lenguas y formas de comunicación de cada persona, principio que consideró indispensable para la construcción de una sociedad más equitativa.
Durante la clausura del encuentro, la moderadora Nelly Martínez Sánchez recordó la importancia de utilizar términos adecuados al referirse a la comunidad sorda. Explicó que la expresión correcta es “lengua de señas” y no “lenguaje de señas”, además de señalar que resulta inapropiado generalizar a las personas sordas como mudas, ya que la discapacidad auditiva no implica necesariamente una condición relacionada con el habla.
El Gobierno de la Ciudad de México y el Subsistema de Educación Comunitaria PILARES señalaron que continuarán desarrollando acciones orientadas a fortalecer la inclusión, la diversidad y el acceso a derechos de las personas con discapacidad. Sin embargo, las voces participantes coincidieron en que el principal reto consiste en trasladar estos avances institucionales a una realidad cotidiana donde la accesibilidad y el reconocimiento lingüístico sean efectivos para toda la comunidad sorda del país.


