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2026 y el desbordamiento tecnológico

 

2026 y el desbordamiento tecnológico

Por José Sobrevilla

 

El año que pasó, 2025, destacó por notorios avances tecnológicos que giraron en torno a la inteligencia artificial, la sostenibilidad y la exploración científica, marcando un año de transformaciones profundas en internet, la industria y la vida cotidiana; pero sin duda la tecnología más influyente del año que recién acabó, fue la inteligencia artificial generativa, que pasó desde la creación de textos e imágenes a su aplicación en medicina, educación y negocios. También, la computación cuántica comercial que, como experimento, abandonó la academia para impactar en criptografía, simulaciones científicas y optimización industrial.
Las plataformas basadas en blockchain (tecnología que funciona como un registro digital compartido, seguro e inmutable, donde las transacciones se agrupan en bloques y se enlazan formando una cadena transparente y descentralizada), ganaron terreno en los contratos inteligentes, impulsando nuevas formas de propiedad digital y finanzas descentralizadas. Las tecnologías inmersivas, realidad aumentada y virtual avanzaron hacia aplicaciones prácticas en educación, entretenimiento y trabajo remoto. Pero el despliegue de redes 5G y el inicio de pruebas con 6G potenciaron la velocidad y capacidad de internet, habilitando nuevas experiencias digitales.
El reto fue y sigue siendo, la ética y regulación de la Inteligencia Artificial, así como la necesidad de marcos legales realmente claros. El acceso desigual trae como riesgo la ampliación de la brecha tecnológica entre países y sectores. Aunque hubo avances sostenibles en cuanto a impacto ambiental, la expansión digital sigue demandando energía. Sin embargo, el desafío mayor será cerrar la brecha digital en zonas rurales.
Pero, ¿qué nos espera para 2026? Una exploración hecha en bases de datos mediante inteligencia artificial arroja que −sin duda− en México y Latinoamérica, la inteligencia artificial seguirá integrándose en redacciones periodísticas, campañas políticas y análisis económico, lo que abre oportunidades para producir contenidos más rápidos y segmentados, aunque plantea también riesgos de desinformación. En 2025 vimos la expansión de la red 5G y, en 2026, veremos cómo México y otros países lo aprovechan para educación digital, telemedicina y ciudades inteligentes.
Debemos insistir en que hay una regulación insuficiente frente a la velocidad de la innovación, y la brecha digital limita el acceso a nuevas tecnologías poniendo en riesgo la existencia de una manipulación informativa con inteligencia artificial en procesos políticos como los que se aproximan en México.  Este año seremos testigos del auge del “social search” y la consolidación de comunidades privadas serán los inventos y anuncios más disruptivos. El video corto evolucionará hacia formatos más intencionales y narrativas exprés, que no serán solo de entretenimiento, sino un vehículo para ventas, educación y posicionamiento.
Se espera que la inteligencia artificial deje de ser una herramienta aislada y se convierte en el “sistema operativo” de las redes sociales; lo que implicaría:  Automatización de procesos creativos; optimización predictiva de contenidos y copilotos de IA que ayuden a los usuarios y marcas a crear y distribuir. Plataformas como TikTok, Instagram y YouTube se consolidarán como motores de búsqueda y la Optimización para motores de búsqueda, o SEO social, será tan importante como el SEO tradicional.
Frente a la saturación de contenido, los usuarios posiblemente migrarán hacia espacios cerrados y selectivos, donde se encontrará mayor confianza y la conexión humana; aunque las redes sociales estarán girando hacia un modelo donde el usuario tenga mayor control sobre su privacidad, algoritmos y experiencias digitales. Según el Informe Digital 2026 (estudio anual hecho por We Are Social), la adopción global de internet y redes sociales seguirá creciendo, pero lo más relevante será cómo la Inteligencia Artificial generativa se integrará en cada capa del ecosistema digital.
En conclusión, los riesgos y desafíos será una dependencia excesiva de la IA y un riesgo de homogeneización del contenido; mayor presión sobre plataformas para garantizar transparencia; la fragmentación de audiencias; las comunidades privadas pueden limitar el alcance masivo de las marcas; pero sobre todo una competencia feroz donde el SEO social obligará a creadores y empresas a reinventar sus estrategias constantemente.

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