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Ciencia

Hallan por primera vez una atmósfera en un planeta rocoso habitable: un paso histórico en la búsqueda de vida extraterrestre

Redacción Mexican Times 20 de julio de 2026 · 16:17 hrs Ciudad de México

Un equipo internacional de investigadores logró un avance que podría marcar un antes y un después en la exploración espacial: por primera vez detectaron una atmósfera alrededor de un planeta rocoso similar a la Tierra que se encuentra dentro de la llamada zona habitable de su estrella, una región donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida y, potencialmente, de vida.

El planeta, denominado LHS 1140 b, se localiza a unos 48 años luz de la Tierra y orbita una estrella enana roja, mucho más pequeña y fría que el Sol. Aunque la distancia es enorme en términos humanos, el hallazgo representa uno de los avances más importantes en la búsqueda de mundos con características similares a nuestro planeta.

El estudio, publicado en la revista científica Science, identificó la presencia de helio en la atmósfera del planeta. Si bien este gas por sí solo no puede sustentar vida, su detección confirma que LHS 1140 b conserva una envoltura gaseosa, un requisito fundamental para que un planeta pueda mantener condiciones favorables para la habitabilidad.

El autor principal de la investigación, Collin Cherubim, científico de la Universidad de Harvard, calificó el descubrimiento como «un gran logro», ya que se trata de la primera evidencia de una atmósfera en un planeta rocoso ubicado en la zona habitable de otra estrella.

Hasta ahora, los astrónomos han descubierto más de 6 mil exoplanetas orbitando estrellas fuera de nuestro sistema solar. Sin embargo, solo unas cuantas decenas cumplen con dos características consideradas esenciales para albergar vida: ser pequeños y rocosos, como la Tierra, y encontrarse a la distancia adecuada de su estrella.

Esa región recibe el nombre de zona habitable o zona de Ricitos de Oro, una analogía inspirada en el famoso cuento infantil. Se trata del punto donde un planeta no está demasiado cerca de su estrella —lo que provocaría temperaturas extremas— ni demasiado lejos, donde el frío impediría la existencia de agua líquida. En ese equilibrio, las posibilidades de desarrollar ambientes favorables para la vida aumentan considerablemente.

Durante años, los científicos habían encontrado numerosos planetas dentro de estas zonas habitables, pero ninguno había mostrado evidencia convincente de poseer una atmósfera. El descubrimiento de LHS 1140 b cambia ese panorama y abre una nueva etapa en el estudio de mundos potencialmente habitables.

Los investigadores explican que el helio detectado probablemente se encuentra en las capas superiores de la atmósfera. Esto deja abierta la posibilidad de que, en niveles más profundos, existan otros gases de mayor interés para la búsqueda de vida, como vapor de agua, dióxido de carbono, nitrógeno o incluso oxígeno, aunque por el momento no hay evidencia de su presencia.

Para David Charbonneau, también investigador de la Universidad de Harvard y participante del estudio, la relevancia del hallazgo va más allá del gas encontrado. Lo verdaderamente importante es haber demostrado que un planeta rocoso ubicado en la zona habitable puede conservar una atmósfera.

Este avance alimenta una de las preguntas más antiguas de la humanidad: si existe vida fuera de la Tierra. Aunque los científicos insisten en que todavía no hay pruebas de organismos extraterrestres, contar con un planeta que reúna varias de las condiciones necesarias para la habitabilidad representa un paso fundamental hacia ese objetivo.

La búsqueda de vida en otros mundos continúa en distintos frentes. Uno de los casos más comentados en años recientes fue K2-18 b, un planeta subneptuniano donde inicialmente se detectaron posibles señales de dimetilsulfuro, un compuesto que en la Tierra suele estar asociado con organismos marinos. Sin embargo, un análisis posterior liderado por la NASA en 2025 concluyó que la evidencia era insuficiente para confirmar su presencia y que dicho gas también puede generarse mediante procesos no biológicos.

Otro sistema que mantiene el interés de la comunidad científica es TRAPPIST-1, integrado por siete planetas rocosos. Observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb descartaron que TRAPPIST-1d tenga una atmósfera similar a la terrestre, mientras que los datos disponibles sobre TRAPPIST-1e siguen siendo ambiguos y aún no permiten obtener una conclusión definitiva.

El descubrimiento de LHS 1140 b demuestra que la tecnología actual comienza a revelar detalles cada vez más precisos sobre planetas ubicados a decenas de años luz de distancia. Aunque todavía falta mucho para confirmar la existencia de vida fuera del sistema solar, encontrar una atmósfera en un mundo rocoso dentro de la zona habitable constituye uno de los avances más prometedores en la exploración del universo y acerca a la ciencia a responder una pregunta que ha intrigado a la humanidad durante siglos.

 

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