Toda la vida dedicada a ellas. Piezas poéticas, literarias, musicales han ensalzado su presencia tanto para bien como para mal, por aquello de los despechos, pero su participación social, especialmente en el reconocimiento de sus derechos políticos −en el mundo− ha sido muy dispar. Por ejemplo, el primer país que otorgó voto a las mujeres en elecciones nacionales fue Nueva Zelanda, en 1893; después vino Australia, en 1902, aunque inicialmente excluyó a las mujeres indígenas. En 1906 Finlandia fue el primer país europeo en permitir el sufragio femenino y sus candidaturas; y fue hasta 1915 cuando Dinamarca les reconoció el voto en elecciones parlamentarias.
