Por Anabel Beltrán
Pocas franquicias de videojuegos cargan con una historia tan complicada en el cine como Street Fighter. Su primera adaptación, de 1994, protagonizada por Jean-Claude Van Damme, se convirtió en objeto de burla, y la de 2009, La leyenda de Chun-Li, fue un fracaso para 20th Century. Hoy, con la tercera versión de acción real ya en cines, la pregunta es inevitable: ¿por fin se rompió la maldición? Los primeros datos sugieren que la respuesta, por ahora, es «más o menos».
La revancha en números
Si se mide contra su propio pasado, la nueva película ya ganó un primer asalto. En Rotten Tomatoes acumula alrededor de 45 por ciento de reseñas positivas, frente al 20 por ciento de la cinta de 1994 y el 3 por ciento de la de 2009, según recopilaciones de Dot Esports y Comic Basics. En Metacritic se ubica en 44 de 100, una calificación que el sitio clasifica como «mixta o promedio».
No es una ovación, pero sí una mejora considerable para una saga acostumbrada a la lona. Y el público parece todavía más convencido: el Popcornmeter, que reúne opiniones de espectadores verificados, alcanza 84 por ciento con más de 250 calificaciones.
Lo que dicen las reseñas
Los críticos coinciden en que la película rebosa energía y estilo, pero tropieza en la narración. Screen Rant, que le dio 70 puntos, la calificó como una película con fallas de fondo en su historia, aunque con «demasiado buen estilo como para ignorarlo». Otras reseñas la describen como tonta y sobrecargada, pero con la sensación de que el director y su elenco están en la broma y se divierten.
Los señalamientos negativos se concentran en el guion: humor que falla más de lo que acierta, demasiadas subtramas, un último tramo que pierde fuerza y un desenlace que prepara una secuela en lugar de cerrar la historia. También hubo críticas a las peleas filmadas con cámara muy cercana, a la poca acción de Guile, a la breve aparición de Akuma y al Blanka de Jason Momoa, logrado con apoyo de efectos digitales.
Taquilla: un primer golpe sólido
En lo comercial, el arranque fue aceptable. Deadline confirmó que la película recaudó 4 millones de dólares en sus funciones previas del jueves en Estados Unidos. Es menos de los 5.2 millones de Mortal Kombat 2, su rival natural en el terreno de los juegos de pelea, pero más que los 3 millones de Sonic, la película en 2020.
Variety proyecta un debut de 25 a 35 millones de dólares en cerca de 3,500 cines de Norteamérica y unos 35 millones adicionales en 65 mercados internacionales. Media Play News, con base en BoxOfficeReport.com, estima 32 millones en Norteamérica y alrededor de 70 millones a nivel global durante el fin de semana que concluye el 18 de octubre. Se trata de estimaciones; las cifras oficiales llegarán al cierre del fin de semana.
El reto del presupuesto
El filme costó 82 millones de dólares netos, cofinanciados por Legendary y Capcom. Paramount actúa únicamente como distribuidora, luego de que el proyecto se mudara desde Sony al vencer el acuerdo original de Legendary con ese estudio, según Variety. Para recuperar la inversión, coinciden los analistas, la cinta deberá sostenerse varias semanas en cartelera. El calendario ayuda un poco: en Estados Unidos hay un receso escolar de otoño que podría impulsar la asistencia.
Una historia ambientada en 1993
Bajo la dirección de Kitao Sakurai, la trama sigue a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes regresan al combate cuando Chun-Li (Callina Liang) los recluta para el Torneo de Guerreros Mundiales y enfrentar al dictador M. Bison (David Dastmalchian). El reparto incluye a figuras de la lucha libre como Cody Rhodes (Guile) y Roman Reigns (Akuma), además de Jason Momoa, 50 Cent, Don Lee, Vidyut Jammwal, Orville Peck, Andrew Schulz y Eric André.
En México se estrenó el 15 de octubre solo en cines, un día antes que en Estados Unidos; en Corea del Sur y Francia llegó desde el 14. La premier mundial se celebró el 12 de octubre en el Teatro Chino de Hollywood.
La maldición quizá no esté rota del todo, pero esta vez Street Fighter sube al ring con mejores armas que nunca.


