Un tramo original de la histórica escalera de la Torre Eiffel fue vendido en subasta por 450 mil 160 euros, equivalente a aproximadamente 9 millones de pesos mexicanos, informó la casa de subastas Artcurial. La pieza fue adquirida por un coleccionista francés y representa uno de los fragmentos más emblemáticos del famoso monumento parisino.
El segmento subastado mide 2.75 metros de altura y está compuesto por 14 peldaños. Formaba parte de la escalera helicoidal original que conectaba el segundo y el tercer piso de la llamada “Dama de Hierro”, estructura construida para la Exposición Universal de 1889.
La pieza pertenecía a una colección privada donde permaneció resguardada durante más de cuatro décadas. Inicialmente, los especialistas estimaban que alcanzaría un valor de entre 120 mil y 150 mil euros, pero el interés de los compradores elevó considerablemente el precio final.
No es la primera vez que un fragmento de la Torre Eiffel alcanza cifras millonarias en subastas internacionales. En 2016, otra sección similar vendida también por Artcurial logró un precio de 523 mil 800 euros. El récord, sin embargo, continúa en manos de una subasta organizada por Sotheby’s en 2008, cuando un comprador estadounidense pagó más de 552 mil euros por otro tramo de la escalera original.

La historia detrás de estas piezas se remonta a 1983, cuando se instaló un ascensor entre los dos últimos niveles de la Torre Eiffel. Para realizar las modificaciones fue necesario desmontar la antigua escalera y dividirla en 24 fragmentos. Desde entonces, varias de esas secciones fueron adquiridas por museos, instituciones y coleccionistas privados alrededor del mundo.
Según Artcurial, pocos de esos fragmentos permanecieron en Francia y muchos terminaron en sitios emblemáticos internacionales. Uno de ellos se encuentra en los jardines de la Fundación Yoishii, en Japón; otro fue colocado cerca de la Estatua de la Libertad, mientras que una tercera sección forma parte de las atracciones de Disneyland.
La Torre Eiffel, diseñada por Gustave Eiffel, mide 324 metros de altura y continúa siendo uno de los monumentos más visitados y reconocidos del planeta. Construida como pieza central de la Exposición Universal de París de 1889, la estructura se ha convertido en un símbolo mundial de Francia y de la ingeniería moderna.
El interés que despiertan sus elementos originales demuestra el enorme valor histórico y cultural que conserva más de un siglo después de su inauguración.


