Día Internacional del Juego: siete actividades sin pantallas para niños

Cada 11 de junio se conmemora el Día Internacional del Juego, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reconocer la importancia de jugar y proteger este derecho de niñas y niños. En 2026, el lema de la jornada es “Protect play, protect childhood” —“Proteger el juego, proteger la infancia”—.

La conmemoración también es una oportunidad para recordar que el juego no es únicamente una forma de entretenimiento. UNICEF señala que ayuda al desarrollo cognitivo, físico, social y emocional de los niños, además de estimular la imaginación y la creatividad.

No hace falta comprar juguetes costosos ni preparar actividades complicadas. Con hojas de papel, cajas, objetos reciclados y un poco de espacio es posible organizar juegos para una tarde en casa, un día lluvioso o una actividad escolar.

Estas siete ideas pueden adaptarse según la edad de los participantes y el número de jugadores. En el caso de los niños pequeños, conviene evitar objetos que puedan llevarse a la boca y mantener la supervisión de una persona adulta.

1. Búsqueda del tesoro en casa

Una persona esconde un objeto sencillo: una pelota, un juguete, un dibujo o una caja con una sorpresa simbólica. Después prepara pistas breves para guiar a los participantes por distintas habitaciones.

Las indicaciones pueden incluir acertijos, colores o referencias espaciales: “Busca debajo del lugar donde se guardan los zapatos” o “camina cinco pasos desde la puerta”. Para niños pequeños, las pistas pueden sustituirse por dibujos.

El juego puede convertirse en una actividad de aprendizaje al incorporar operaciones matemáticas, palabras nuevas o preguntas sobre animales, películas y temas vistos en clase.

2. Historias encadenadas

El primer participante comienza una historia con una frase sencilla: “Una mañana apareció una caja misteriosa en la cocina”. La siguiente persona añade una oración y el relato continúa hasta que todos hayan participado varias veces.

No es necesario que la historia sea perfecta. La idea es improvisar, escuchar a los demás y encontrar una forma de conectar cada aportación.

Una variante consiste en escribir palabras en pequeños papeles —pirata, planeta, lluvia, perro, tren— y sacar una al azar en cada turno. La palabra elegida deberá aparecer en la siguiente parte del relato.

3. Construcciones con materiales reciclados

Cajas de cereal, tubos de cartón, envases limpios, hojas usadas, cinta adhesiva y colores pueden convertirse en una ciudad, un castillo, un robot o una pista para carritos.

Antes de comenzar, los participantes pueden elegir un reto: construir la torre más alta posible, diseñar una casa para un muñeco o fabricar un puente capaz de sostener un objeto ligero.

Además de prolongar la actividad, esta propuesta permite que los niños imaginen soluciones, prueben alternativas y decidan cómo reutilizar materiales disponibles en casa.

4. Juego de memoria casero

Para preparar un memorama no hace falta comprar tarjetas. Basta recortar cuadrados de papel o cartón y dibujar pares de figuras: dos soles, dos gatos, dos flores o dos balones.

Las tarjetas se colocan boca abajo. Cada participante levanta dos en su turno y conserva el par cuando encuentra imágenes iguales. Gana quien reúna más tarjetas.

También pueden utilizarse letras, números, colores o palabras en otro idioma para adaptar la actividad a una clase o a una sesión de repaso.

5. Teatro con objetos cotidianos

Una cuchara puede convertirse en un personaje; una caja, en un escenario; y una sábana, en el telón de una pequeña obra.

Los participantes pueden inventar una historia breve y representarla con títeres hechos con calcetines limpios, figuras de papel o juguetes disponibles en casa. Otra opción es improvisar escenas a partir de una situación: una visita al espacio, una expedición por la selva o una aventura en un barco.

La actividad funciona mejor cuando los adultos acompañan sin imponer un guion rígido. El objetivo es dejar espacio para la imaginación.

6. Circuito de movimiento

Con cojines, cinta adhesiva de papel, sillas y cajas puede organizarse una ruta sencilla dentro de casa. El recorrido puede incluir caminar sobre una línea, rodear una silla, saltar entre marcas o transportar una pelota sin que caiga al suelo.

El circuito debe ajustarse al espacio disponible y evitar muebles inestables, pisos resbalosos o zonas cercanas a escaleras.

Para renovar el reto, cada participante puede proponer un movimiento distinto: avanzar lentamente, caminar como un animal o completar una parte del trayecto manteniendo el equilibrio.

7. ¿Qué objeto desapareció?

Coloca entre seis y diez objetos sobre una mesa: una cuchara, un lápiz, una pelota, una llave, un juguete o una fruta. Los participantes tendrán unos segundos para observarlos.

Después deberán cerrar los ojos mientras una persona retira uno de los objetos. El reto consiste en identificar cuál desapareció.

Para aumentar la dificultad, pueden añadirse más elementos o cambiar la posición de algunos objetos. También puede pedirse a los participantes que recuerden el color, el tamaño o el orden original.

UNICEF sostiene que el juego permite a los niños explorar el mundo, expresar emociones y fortalecer habilidades importantes para su desarrollo. En un entorno cada vez más digital, reservar momentos para jugar sin pantallas puede abrir espacios de convivencia en casa y en la escuela.

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