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Amaranto, tradición y negocio: productores del sur de CDMX alcanzan un millón de pesos en ventas

Redacción Mexican Times 7 de septiembre de 2026 · 13:20 hrs Ciudad de México

La primera Feria del Amaranto de la Ciudad de México cerró con una estimación de un millón de pesos en ventas directas entre sus 45 expositores, de acuerdo con una encuesta de la Secretaría de Turismo capitalina. El resultado muestra la capacidad de este tipo de encuentros para acercar a productores del sur de la capital con consumidores urbanos, aunque la propia dependencia precisó que la cifra no representa la derrama económica total generada por el evento.

Organizada por el Instituto de Promoción Turística (IPT) de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, la feria reunió a productores, transformadores, empresas familiares, cooperativas, colectivos y cocineras tradicionales vinculados principalmente con las alcaldías de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, territorios donde el amaranto mantiene una importante presencia productiva y cultural.

La participación territorial fue uno de los principales componentes del encuentro. De los expositores registrados, 86.1 por ciento procedió de Xochimilco y Tláhuac, con una presencia destacada de productores del suelo de conservación y de la comunidad de Santiago Tulyehualco, Xochimilco. La concentración evidencia el peso que tienen estas zonas en la cadena de producción y transformación del amaranto en la capital.

La oferta comercial estuvo integrada principalmente por productos derivados del amaranto. De los 45 espacios comerciales, 35 estuvieron relacionados directamente con su producción y transformación, mientras que el resto correspondió a productos como derivados del olivo, cacao, mole y helados. La variedad incluyó barras, aceites, galletas, obleas, harinas, proteínas, pipianes, salsas, granolas, botanas, postres y bebidas.

Según la encuesta levantada por la Secretaría de Turismo, 100 por ciento de los visitantes consultados realizó alguna compra, mientras que 97.2 por ciento de los expositores señaló haber recuperado su inversión y 80.6 por ciento reportó haber obtenido ganancias. La dependencia estimó una venta promedio de 16 mil 368 pesos por expositor, aunque estos indicadores deben entenderse como resultados de la muestra y no como una medición integral del impacto económico de la feria.

El gasto reportado por los visitantes también mostró diferencias importantes: las compras oscilaron entre 50 y mil 500 pesos por persona, con un promedio cercano a 450 pesos. A su vez, 83.3 por ciento de los expositores identificó nuevos prospectos de clientes y 77.8 por ciento concretó nuevos contactos comerciales, lo que amplía el resultado del encuentro más allá de las ventas realizadas durante la jornada.

La feria también funcionó como un espacio de vinculación entre el mercado urbano y las comunidades productoras. La participación de empresas familiares, cooperativas, colectivos y transformadores permitió mostrar una cadena de valor que comienza en el campo y se extiende hacia la gastronomía, la transformación industrial y la comercialización de alimentos derivados del grano.

El componente gastronómico tuvo presencia mediante cinco cocineras tradicionales, quienes presentaron platillos elaborados con amaranto. La Secretaría de Turismo destacó que esta participación buscó mostrar la versatilidad del cultivo tanto en preparaciones tradicionales como en propuestas contemporáneas.

El encuentro incorporó además actividades culturales y educativas, entre ellas una máquina reventadora de amaranto, una exposición de herramientas utilizadas en su producción y un módulo de divulgación sobre las propiedades alimenticias y nutricionales del grano. También se realizaron presentaciones musicales, danza prehispánica, exposiciones textiles y conversatorios sobre producción primaria, transformación, comercialización, consumo y soberanía alimentaria.

Entre las actividades culturales destacó la ceremonia prehispánica “Toxcatl”, acompañada por una representación de Huitzilopochtli elaborada con amaranto, de más de dos metros de altura y alrededor de 80 kilogramos. El programa incluyó además un tapete monumental alusivo al cultivo y dos portadas decorativas en los accesos al Monumento a la Revolución.

La convocatoria trascendió el ámbito local, pues la Secretaría de Turismo reportó visitantes provenientes de distintos estados del país y de naciones como Corea, Colombia, China, Estados Unidos, Japón y Paraguay. El dato refuerza el potencial turístico y cultural del amaranto como producto asociado con la identidad de las comunidades del sur de la capital.

Para la secretaria de Turismo, Alejandra Frausto Guerrero, el amaranto representa un elemento de identidad y patrimonio vivo de la Ciudad de México, al tiempo que reconoció el trabajo de las comunidades que han preservado sus conocimientos y prácticas productivas. La dependencia vinculó el proyecto con la política impulsada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, para fortalecer la promoción turística y económica de las comunidades capitalinas.

Más allá del monto estimado, el principal reto será convertir estos encuentros temporales en canales permanentes de comercialización, acceso a nuevos mercados y mejores condiciones para quienes producen y transforman el amaranto. La cifra de un millón de pesos refleja una oportunidad comercial concreta, pero también deja abierta la necesidad de medir con mayor amplitud su impacto sobre ingresos, empleos, cadenas productivas y consumo recurrente.

La primera edición de la Feria del Amaranto plantea así un modelo que combina actividad económica, gastronomía, turismo y patrimonio cultural. Su resultado comercial es favorable, pero su consolidación dependerá de que la promoción del cultivo trascienda el evento y se traduzca en oportunidades sostenidas para los productores del sur de la Ciudad de México.

Fuentes: Secretaría de Turismo de la Ciudad de México e Instituto de Promoción Turística.

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