Ciudad de México, 9 de junio de 2026.- La difusión de un video en redes sociales donde una comerciante ambulante solicita credenciales para votar a ciudadanos que intentaban ingresar al Zócalo capitalino desató una controversia sobre el uso del espacio público, la posible usurpación de funciones y la influencia de organizaciones de comercio informal en el Centro Histórico. El caso ha generado cuestionamientos hacia las autoridades de la Ciudad de México, que hasta ahora no han explicado por qué una persona sin facultades oficiales participó en el control de accesos a la principal plaza pública del país.
La mujer identificada en las grabaciones es María Fernanda Islas Mier, también conocida como Azucena María Fernanda Islas Mier, comerciante ambulante del Centro Histórico y figura cercana a grupos de comerciantes históricamente vinculados a liderazgos políticos de la capital. En redes sociales fue apodada “La Güera” y posteriormente “#LadyNoTengoNadaQueHacer”, luego de afirmar que se encontraba colaborando en el sitio porque “no tenía nada que hacer en su casa”.
Las imágenes muestran a Islas Mier solicitando identificaciones oficiales a ciudadanos que buscaban ingresar al Zócalo durante actividades relacionadas con eventos públicos recientes. La acción generó críticas debido a que la mujer no forma parte de ninguna corporación de seguridad, dependencia gubernamental o institución con atribuciones para verificar la identidad de los asistentes.
De acuerdo con información pública y testimonios difundidos por medios de comunicación, la comerciante mantiene una relación cercana con la diputada local Diana Sánchez Barrios, dirigente de organizaciones de comerciantes ambulantes en el Centro Histórico. También ha sido vinculada en distintos momentos con la estructura encabezada por Alejandra Barrios Richard, una de las figuras más influyentes del ambulantaje capitalino durante las últimas décadas.
La polémica reavivó el debate sobre la presencia y capacidad de operación de grupos de comerciantes en espacios públicos estratégicos de la ciudad. Diversas voces cuestionaron si la participación de particulares en filtros de acceso constituye una práctica tolerada por las autoridades o una actuación aislada sin autorización oficial. Hasta el momento, el Gobierno de la Ciudad de México no ha emitido una explicación detallada sobre las circunstancias que permitieron que una civil realizara actividades asociadas al control de ingreso de personas.
Desde el punto de vista legal, el acceso al Zócalo y a los espacios públicos puede estar sujeto a medidas de seguridad implementadas por autoridades competentes cuando existen eventos masivos o situaciones de riesgo. Sin embargo, especialistas en derecho administrativo señalan que la verificación de identidad o la aplicación de filtros corresponde exclusivamente a personal autorizado de instituciones gubernamentales o cuerpos de seguridad debidamente acreditados.
La controversia también abrió una discusión sobre la posible configuración de conductas relacionadas con la usurpación de funciones. El Código Penal Federal y diversas disposiciones locales contemplan sanciones para quienes se atribuyan facultades públicas sin contar con nombramiento o autorización legal. No obstante, cualquier eventual responsabilidad dependería de una investigación formal que determine si existió una representación indebida de autoridad o si la actuación se realizó bajo instrucciones de terceros.
Mientras el video continúa acumulando reproducciones y reacciones en redes sociales, organizaciones civiles y ciudadanos han solicitado transparencia sobre los protocolos de seguridad aplicados en el Zócalo capitalino. El caso de María Fernanda Islas Mier se ha convertido en un símbolo del debate sobre los límites de la participación de particulares en funciones reservadas al Estado y sobre la influencia que mantienen algunas estructuras de comercio informal en el corazón político de la Ciudad de México.
Como seguimiento, especialistas consideran necesario esclarecer cuatro aspectos centrales: las medidas adoptadas por el gobierno tras la viralización del video, el alcance de la influencia política de los grupos de ambulantes vinculados a Diana Sánchez Barrios, el marco jurídico que regula los accesos al Zócalo y las posibles consecuencias legales para cualquier persona que ejerza funciones reservadas a la autoridad sin facultades legales para ello.


