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Cámara de Senadores

Enrique Inzunza puede dejar la fracción de Morena sin pedir licencia

Licencia y bancada no son lo mismo. La primera quita el cargo. La segunda solo quita el club. Inzunza puede quedarse senador.

Redacción Mexican Times 26 de agosto de 2026 · 13:21 hrs Ciudad de México

Por Bruno Cortés

La pregunta parece de pasillo y es de libro. Una cosa es pedir licencia: el Pleno la vota, entra el suplente, el titular se separa del ejercicio del cargo. Otra cosa es salir —o que te saquen— del grupo parlamentario. Ahí el senador sigue siendo senador. Cobra. Vota. Conserva el fuero que nace del escaño. Lo que pierde es el club: la presidencia de comisión, el lugar en la foto, el micrófono coordinado y, si el estatuto interno lo dice, el derecho a sentarse con los de la paloma.

Eso no lo inventó un analista de café. Lo dice la Ley Orgánica del Congreso. Los grupos los arman senadores de la misma afiliación, con un mínimo de cinco. El artículo 78 es claro hasta para quien no ha pisado Xicoténcatl: quien no pertenece a un grupo es “senador sin partido”, con las consideraciones de todos y los apoyos que alcance el presupuesto. El Reglamento añade que los grupos son autónomos en su vida interna. Las broncas se resuelven con sus estatutos. No hay candado que amarre de por vida a un legislador a la bancada que lo postuló.

Inzunza Cázarez, de Badiraguato, expresidente del Tribunal de Sinaloa y exsecretario de Gobierno de Rubén Rocha, eligió el escaño. El 17 de junio escribió que honraría el mandato hasta 2030. El 22 de agosto anunció que el día 30 estaría en la plenaria guinda y el 1 de septiembre en el periodo ordinario. “Nunca ha estado en duda mi ejercicio como senador”, dijo a La Jornada. “No depende de lo anunciado por el gobernador Rocha.”

El problema no era el calendario. Era el expediente. Desde el 29 de abril el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo nombra, con Rocha y otros ocho, en una imputación por presuntos nexos con la facción de “Los Chapitos”. Él lo llama falso y doloso. La FGR dice investigar. No hay sentencia mexicana. Lo que sí hay es ausencia física de más de cien días, una licencia exprés en mayo para que votara el suplente y un coordinador, Ignacio Mier, que dejó de convocarlo a la Permanente.

Entonces hablaron los de casa. Higinio Martínez, senador: “Piensa como jurista, yo pienso como político. Si yo estuviera en una situación similar, pediría licencia.” Arturo Ávila, vocero en San Lázaro: que vuelva sería “un error y una imprudencia”; él pediría licencia y se sometería a la justicia “sin ninguna ventaja jurídica o legislativa”. Gerardo Fernández Noroña: cree en su honorabilidad, pero su presencia desata “una ofensiva contra el movimiento”; mejor un sacrificio. Ricardo Monreal: cada quien valore si le hace bien al movimiento. Óscar Cantón, en la orilla opuesta del mismo partido: es decisión de Inzunza; no hay obligación de pedir permiso mientras la FGR no acredite delito.

Sheinbaum movió el péndulo. En mayo dijo que no le correspondía decidir la licencia de un senador. El 25 de agosto, con Rocha otra vez fuera de Casa de Gobierno, aplicó el mismo criterio a “los diez casos” bajo la Fiscalía: considera pertinente la licencia, “pero cada quien tiene una decisión frente a la gente”. No es decreto. Es presión con sello presidencial. Como cuando en la vecindad nadie te corre de tu cuarto, pero te quitan la llave del patio.

El 26 de agosto Excélsior, con Leticia Robles, publicó que tras tres días de mensajes en el WhatsApp de la bancada el acuerdo fue pedirle que salga del grupo. La Silla Rota replicó el movimiento como otro golpe al núcleo rochista. Hasta esta hora no hay Gaceta. Hay filtración consistente. Si se formaliza, Inzunza entra a la categoría que el Congreso ya conoce: senador sin partido. Puede sentarse el 1 de septiembre. La oposición lo va a esperar con la tribuna caliente. Morena podrá decir que ya no es “su” senador. El voto, si lo emite, seguirá contando uno.

¿Y los números? Un recuento de La Política Online pone a Morena en 67 y a la alianza en 87, un voto arriba de los 86 de la mayoría calificada. Por eso la licencia indefinda da miedo: el suplente Omar López es del círculo de Rocha y ya se apuntó al proceso de 2027. Correr a Inzunza del escaño no limpia Sinaloa; puede regalar la curul al mismo apellido político. Sacarlo solo de la bancada es el atajo: se queda el voto, se pierde la foto.

La imputación de Nueva York no se resuelve en la Junta de Coordinación Política. Se resuelve, si acaso, con pruebas ante juez mexicano o con un tratado de extradición que todavía no es sentencia. Mientras tanto, la pregunta útil para quien paga impuestos no es si Inzunza “es de Morena”. Es esta: ¿el Senado va a publicar el escrito de separación o se va a quedar en el chat? El chat no es Diario Oficial. El escaño sí es Constitución.

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