Por Anabel Beltrán
El dato es contundente: 400 mil estudiantes más ingresaron al bachillerato en el ciclo escolar actual, según informó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La pregunta de fondo, sin embargo, es qué explica el crecimiento, si será sostenible y si se traducirá en más jóvenes que concluyan sus estudios. En la misma conferencia surgió otro tema que toca la vida escolar: los reportes de consumo de drogas en planteles de la UNAM.
El anuncio se dio en la mañanera del 20 de octubre, de acuerdo con ejecentral y La Jornada, que tituló que con nuevos planteles y becas sube en 400 mil la matrícula de ingreso al bachillerato.
Tres palancas detrás del crecimiento
Según lo expuesto en Palacio Nacional, el aumento es resultado de una estrategia con tres componentes:
- Construcción y ampliación de escuelas para abrir más lugares
- Creación del Bachillerato Nacional
- Becas y apoyos económicos para reducir el abandono escolar
La lectura oficial es que la inversión en infraestructura educativa y becas comienza a dar resultados. La Jornada precisó que la cifra se refiere a la matrícula de ingreso, es decir, a quienes entran al primer año en el ciclo vigente.
El problema que se busca resolver
Para dimensionar el dato hay que recordar el contexto. La educación media superior es obligatoria desde 2012, pero arrastra altas tasas de deserción, en especial durante el primer año. Las causas son conocidas: la necesidad de trabajar, la distancia a los planteles y la falta de lugares en escuelas con alta demanda. Cada ciclo, estos factores han empujado a miles de jóvenes fuera de las aulas.
La beca universal para estudiantes de bachillerato en escuelas públicas es la herramienta central del gobierno para retenerlos. La administración sostiene que ese apoyo, junto con los nuevos espacios, explica el salto en la matrícula.
Acceso no es lo mismo que egreso
Aquí aparece el matiz más importante. Especialistas en política educativa han señalado en otras ocasiones que, además del acceso, el desafío está en la calidad y en la conclusión de los estudios. Un mayor ingreso es una condición necesaria, pero no suficiente: la prueba real serán las cifras de egreso en los próximos ciclos.
Tampoco se conoce todavía la composición del aumento. La Secretaría de Educación Pública no ha publicado el desglose por subsistema o entidad federativa, por lo que no es posible saber dónde se concentran los 400 mil nuevos lugares ni qué modalidades crecieron más.
La otra cara: consumo de sustancias en las escuelas
En la misma conferencia, la presidenta fue cuestionada sobre versiones de presunta compra de drogas y sustancias ilícitas mediante aplicaciones de reparto en planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México. De acuerdo con ejecentral, respondió que revisaría la información, sin adelantar conclusiones.
El planteamiento surge de reportes difundidos por Excélsior y otros medios sobre un aumento en el consumo de alcohol y drogas entre alumnos de los Colegios de Ciencias y Humanidades, donde, según esas publicaciones, incluso se habrían solicitado bebidas por plataformas de reparto. La UNAM no había emitido una postura específica sobre esos señalamientos al momento de redactar esta nota.
Prevención sin criminalizar
El tema se cruza con una línea de política existente: la prevención del consumo entre adolescentes ha sido eje de las campañas del gobierno federal, que ha difundido mensajes sobre los riesgos de drogas sintéticas como el fentanilo en escuelas de nivel medio superior.
Organizaciones de padres de familia y docentes han pedido reforzar la orientación y la atención a la salud mental en los planteles, además de la coordinación con autoridades de seguridad para vigilar los entornos escolares, con la condición de no criminalizar a los estudiantes. El equilibrio entre seguridad y acompañamiento será clave.
Los indicadores a seguir
En los próximos días se espera que la SEP detalle el crecimiento de la matrícula, incluidos los nuevos planteles en operación y las entidades con mayor avance. Por su parte, la revisión anunciada por la presidenta podría derivar en acciones coordinadas con las autoridades de la UNAM. Ambos frentes dirán si la expansión del bachillerato viene acompañada de entornos escolares más seguros.


