Por Ignacio Fuentes Salazar
El FMI y el Banco Mundial cerraron este sábado 17 de octubre su semana de reuniones anuales en Bangkok, Tailandia, con un diagnóstico que su directora gerente, Kristalina Georgieva, resumió como una mezcla de “optimismo” y “preocupación”. Para México, el balance deja tres alertas que conviene leer con atención: inflación, deuda y una economía mundial que depende cada vez más de un solo motor, la inteligencia artificial.
“El optimismo proviene de la resiliencia de la economía mundial, las promesas de la inteligencia artificial y el dinamismo de Asia”, dijo Georgieva en la conferencia de cierre, según AFP. “Pero la IA también se percibe como una fuente de preocupación, al igual que la inflación, los altos niveles de endeudamiento, las guerras y los riesgos climáticos”, matizó. La agencia EFE reportó en el mismo sentido que el organismo pidió aprovechar los beneficios de la IA, pero “gestionar sus riesgos”.
Según el FMI, la inversión en inteligencia artificial sostendrá un crecimiento mundial de 3.1 por ciento en 2026 y amortiguará el impacto de la guerra en Oriente Medio, que desde finales de febrero ha encarecido la energía. Georgieva advirtió, citada por EFE, que depender de un único motor de crecimiento es como “estar a la pata coja”, una imagen que resume el principal riesgo del ciclo actual.
Lo que el FMI anticipa para México
En su informe de Perspectivas de la Economía Mundial publicado el martes 13, el FMI elevó de 1.2 a 1.5 por ciento su pronóstico de crecimiento para México en 2026 y lo recortó de 1.9 a 1.8 por ciento para 2027, según El Financiero y EFE. El organismo atribuyó la mejora al apoyo de las exportaciones, incluidas las ligadas a las cadenas de valor de la inteligencia artificial, y a la estabilización de la inversión.
El matiz está en la letra chica. El propio FMI advirtió que el comercio y otras incertidumbres seguirán restringiendo la actividad, una referencia directa a la negociación arancelaria con Estados Unidos y a la revisión del T-MEC. Es decir, el crecimiento mexicano depende en buena medida de un sector exportador expuesto a decisiones que se toman en Washington, y de una inversión que todavía no despega con fuerza, como ya se advertía al señalar que sin inversión México seguirá fuera de la élite económica mundial.
La cifra de 1.5 por ciento coincide con la estimación del gobierno federal para este año, aunque para 2027 Hacienda espera un avance de 2 por ciento, por encima de lo que prevé el Fondo. Esa brecha importa porque el Paquete Económico 2027 se construyó sobre supuestos de ingresos y crecimiento que el Congreso discute en estas semanas.
Inflación, tasas y deuda: las tres alertas
La primera alerta es la inflación. AFP reportó que, durante la semana, el FMI advirtió que los bancos centrales deben concentrarse en combatirla, probablemente con nuevas alzas de tasas. Para México, eso complica el margen del Banco de México para seguir bajando su tasa si la Reserva Federal y otros bancos centrales endurecen su postura, con efectos en el tipo de cambio y en el costo del crédito para hogares y empresas.
La segunda es la deuda. Según el Fondo, el elevado endeudamiento y el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos están endureciendo las condiciones financieras en el mundo. No es un tema ajeno: a principios de mes, el aviso del FMI sobre consolidación fiscal llegó a San Lázaro, en plena discusión del presupuesto. Georgieva subrayó además que, en los países de renta baja, el pago de la deuda ya absorbe 14 por ciento de los ingresos públicos, frente a 8 por ciento de hace unos años.
La tercera es la propia inteligencia artificial. Si el auge de la IA se frena o se corrige, las economías que han apostado a sus cadenas de suministro sentirían el golpe. México, que según el FMI se beneficia de exportaciones vinculadas a ese sector, quedaría expuesto. En Bangkok también se presentó el llamado Plan de Bangkok, un marco del FMI, el Banco Mundial y el gobierno tailandés para combatir las estafas y el fraude financiero digital, reportó EFE.
En suma, el mensaje del FMI para México es de cautela más que de alarma: un crecimiento modesto que se sostiene en las exportaciones, con riesgos inclinados a la baja. Las próximas semanas, con el dato de inflación de la primera quincena de octubre, la decisión de política monetaria de Banxico y la negociación comercial con Estados Unidos, dirán si el país puede aprovechar la ventana que el organismo describe o si los riesgos externos terminan por cerrarla.


