Por Luis Gerardo Mora Ríos
La inversión privada se volvió la carta principal del gobierno de Claudia Sheinbaum para sacar a la economía del bajo crecimiento al cerrar su segundo año de mandato. En los últimos meses, la gestión directa de la Presidencia ha ayudado a destrabar más de una veintena de proyectos, sobre todo del sector eléctrico, con un valor cercano a 3,750 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) citadas este domingo por El País.
La urgencia tiene una explicación en los números. En 2025 el Producto Interno Bruto creció apenas 0.8%, y para este año la Secretaría de Hacienda prevé un avance de entre 1% y 2%. Con un margen estrecho en el gasto público y la meta de bajar el déficit fiscal a 4.1% del PIB, el gobierno ha optado por apoyarse en el capital privado para mover la economía.
Los anuncios recientes de inversión privada
El jueves 8 de octubre, la mandataria recibió en Palacio Nacional a integrantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, acompañados por el embajador Ronald Johnson. En el encuentro, de más de una hora, se revisaron oportunidades en semiconductores, trenes, servicios financieros y dispositivos médicos. Sheinbaum escribió después en redes sociales que conversaron sobre la confianza en México y la importancia de mantener la relación comercial, y ese mismo día informó que Nestlé invertirá 2,000 millones de dólares durante el sexenio.
José Medina Mora, presidente del CCE, calificó la reunión como constructiva y dijo que en ella se abordaron el T-MEC, el libre comercio y los aranceles. Según el dirigente empresarial, varios ejecutivos expresaron su intención de seguir invirtiendo en el país y algunos hicieron anuncios para los próximos años.
La estrategia se apoya en el Plan México, con el que el gobierno pretende atraer más de 5.6 billones de pesos en inversión mixta hacia 2030 mediante alrededor de mil proyectos en energía, transporte, carreteras y aeropuertos, además de una nueva legislación para promover la inversión con fondos y facilidades de crédito.
Qué dicen los datos y los analistas
Hay señales positivas. La inversión fija bruta creció 6% anual en julio, su mayor avance en dos años, y el componente privado subió 5.9%, la cifra más alta en 30 meses, según datos del INEGI. La inversión extranjera directa también rompió récord en el primer semestre, cerca de 35,000 millones de dólares, aunque representa apenas alrededor de 20% de la inversión total: la mayor parte de los recursos sigue viniendo de empresas mexicanas.
Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, consideró que el repunte de julio es una buena noticia, pero todavía insuficiente para hablar de una recuperación sostenida de la confianza para invertir. Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, recordó que el año pasado la inversión total cayó 6.3% por el desplome de la inversión pública y que en las encuestas empresariales aún predomina la cautela para hacer grandes desembolsos.
El especialista identificó dos frentes de incertidumbre: el externo, con los aranceles de Estados Unidos y la revisión del T-MEC, y el interno, ligado a los cambios constitucionales y a la desaparición de órganos autónomos. A su juicio, abrir la puerta al empresariado es fundamental, pero los inversionistas piden además certidumbre jurídica y disponibilidad de agua, dos condiciones que todavía no terminan de cerrarse.
Ignacio Martínez Cortés, especialista de la UNAM, ve un acercamiento más fino con Estados Unidos a partir de la llegada de Roberto Lazzeri, de formación financiera, como embajador de México en Washington. En su opinión, el proyecto de la nueva ley de inversión ya empieza a dar resultados y, aunque el crecimiento no es halagüeño, el país tampoco está cerca de una recesión.
Los retos para que el dinero fluya
El contexto externo sigue pesando. Los aranceles sectoriales al acero, el aluminio y los automóviles continúan vigentes, y las exportaciones de autos cayeron 12% en septiembre, una muestra de lo expuesta que está la manufactura a las decisiones de Washington. Al mismo tiempo, sectores como el de semiconductores o el que destaca el llamado de especialistas a impulsar la industria aeroespacial aparecen como apuestas para diversificar la base industrial.
El tipo de cambio es otra variable a seguir: el peso cerró el viernes en su nivel más débil en casi un año, lo que encarece la maquinaria importada pero abarata la producción en México para quien exporta. Para entender cómo pesa esa variable en las decisiones de empresas y familias, vale la pena revisar la apuesta de un dólar a 18 pesos en 2027. En el último tramo del año, la inversión privada tendrá que compensar lo que el gasto público ya no alcanza a cubrir.


