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¿Las cintas kinesiológicas realmente funcionan? Un estudio pone en duda sus beneficios

Redacción Mexican Times 17 de julio de 2026 · 16:31 hrs Ciudad de México

Las cintas kinesiológicas, también conocidas como kinesio tape, se han convertido en un elemento habitual entre deportistas, fisioterapeutas y personas que buscan aliviar molestias musculares o articulares. Sus característicos colores llamativos y su presencia en competencias deportivas de alto nivel han contribuido a la percepción de que son una herramienta eficaz para reducir el dolor y mejorar el rendimiento físico. Sin embargo, una de las revisiones científicas más amplias realizadas hasta ahora pone en duda que realmente ofrezcan los beneficios que se les atribuyen.

Estas cintas adhesivas elásticas fueron desarrolladas en la década de 1970 por el quiropráctico japonés Kenzo Kase como una alternativa a los vendajes rígidos. Están fabricadas principalmente con algodón y un adhesivo hipoalergénico que permite fijarlas directamente sobre la piel. Su elasticidad les permite estirarse entre un 30 y un 40% de su longitud original, por lo que acompañan el movimiento sin limitar la movilidad de músculos y articulaciones.

Su popularidad se disparó durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, cuando numerosos atletas aparecieron con tiras de colores colocadas en hombros, rodillas, espalda y piernas, despertando el interés tanto de deportistas profesionales como de personas que padecen lesiones o dolores musculares.

¿Los colores tienen alguna función?

Aunque muchas personas creen que el color de las cintas influye en sus efectos, la realidad es distinta. Los tonos azul, rojo, negro, beige o rosa no modifican sus propiedades físicas ni su eficacia.

La asociación de determinados colores con efectos relajantes o estimulantes proviene de la cromoterapia, una práctica que carece de respaldo científico. En la actualidad, la elección del color responde únicamente a preferencias estéticas o a la imagen deportiva de quien las utiliza.

¿Para qué se utilizan?

Las cintas kinesiológicas suelen emplearse con la intención de aliviar el dolor, favorecer la circulación, disminuir la inflamación o mejorar la postura corporal. Entre las explicaciones más difundidas sobre su funcionamiento se encuentran la ligera elevación de la piel para favorecer el drenaje linfático, la estimulación constante de los receptores sensoriales y el recordatorio táctil que ayuda a mantener una mejor postura o controlar determinados movimientos.

Sin embargo, estas teorías todavía no cuentan con evidencia científica sólida que confirme que dichos mecanismos produzcan beneficios clínicamente importantes.

El estudio que cuestiona su eficacia

Una reciente investigación publicada en la revista BMJ Evidence-Based Medicine analizó la evidencia disponible sobre el uso de las cintas kinesiológicas y concluyó que sus efectos son mucho más modestos de lo que habitualmente se cree.

Los investigadores revisaron 128 revisiones sistemáticas, que en conjunto reunían 3,120 ensayos clínicos, cerca de 16,000 participantes y 29 afecciones musculoesqueléticas diferentes, convirtiéndose en una de las evaluaciones más completas realizadas sobre este tipo de vendaje.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los resultados muestran que las cintas pueden generar una ligera disminución del dolor inmediatamente después de su aplicación o durante los primeros días de uso. Sin embargo, ese beneficio suele ser tan pequeño que difícilmente representa una mejora significativa en la vida cotidiana de los pacientes.

La mayoría de las investigaciones analizadas se enfocó en problemas como dolor de rodilla, osteoartritis, fascitis plantar, dolor lumbar, codo de tenista y recuperación tras cirugías de rodilla. En prácticamente todos los casos, el alivio observado fue limitado y de corta duración.

Otro aspecto que llamó la atención fue la frecuencia de efectos secundarios. Entre los más comunes destacan la irritación de la piel, el enrojecimiento y la comezón, especialmente en personas con piel sensible o tras varios días de uso continuo.

Además, los autores encontraron que, a mediano plazo, las cintas dejan de ofrecer ventajas frente a otros vendajes convencionales, por lo que no pueden considerarse un tratamiento superior ni una solución para lesiones musculares o articulares.

¿Vale la pena usarlas?

Los especialistas concluyen que las cintas kinesiológicas pueden utilizarse como un recurso complementario dentro de un tratamiento de rehabilitación, especialmente si el usuario percibe alivio temporal. No obstante, advierten que no deben reemplazar una valoración médica o fisioterapéutica ni considerarse una alternativa capaz de acelerar por sí sola la recuperación de una lesión.

En otras palabras, el kinesio tape puede ofrecer una sensación de apoyo o comodidad en algunos casos, pero la evidencia científica actual indica que sus beneficios son limitados, temporales y no sustituyen tratamientos respaldados por estudios de mayor calidad.

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