Por Rodrigo Ávila Montaño
México opera con un arancel efectivo ligeramente inferior al 3 por ciento en su intercambio con Estados Unidos, frente al 22 por ciento que enfrenta China. Esa brecha de 19 puntos porcentuales fue el eje cuantitativo con el que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, abrió su mensaje inicial ante las Comisiones Unidas de Economía, Comercio y Competitividad, y de Economía Social y Fomento al Cooperativismo, el 16 de octubre de 2026 en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en el marco de la glosa del Segundo Informe de Gobierno.
El diferencial de 19 puntos frente a China
Los indicadores presentados por el titular de la dependencia ubican la tasa de arancel efectivo de México en un nivel ligeramente inferior al 3 por ciento en el comercio con el mercado estadounidense. En contraste, el arancel efectivo aplicable a China en su acceso a América del Norte se sitúa en el 22 por ciento. La diferencia —19 puntos porcentuales— se planteó como un margen competitivo para las manufacturas nacionales frente a otras economías exportadoras hacia esa región.
Esa lectura arancelaria concentró la exposición cuantitativa de Ebrard Casaubon sobre la posición del país frente a Estados Unidos y el balance de los flujos de comercio exterior. El diferencial no se presentó de forma aislada: formó parte del conjunto de métricas de desempeño comercial e industrial que la Secretaría de Economía llevó a las comisiones unidas, con respaldo técnico de la Subsecretaría de Industria y Comercio, a cargo de Ximena Escobedo, y de la Subsecretaría de Comercio Exterior, encabezada por Luis Rosendo Gutiérrez.
Cómo se sostiene el margen competitivo
Para sostener el superávit de la balanza comercial, la estrategia gubernamental prioriza la reducción de costos arancelarios en las exportaciones de acero, aluminio y vehículos ensamblados en territorio nacional. En las mesas técnicas bilaterales con el Departamento de Comercio y la Representación Comercial de Estados Unidos, el informe reporta avances en las negociaciones para disminuir los gravámenes aplicados a los sectores automotriz y siderúrgico.
Esas negociaciones se articulan con el marco normativo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La Secretaría de Economía proyectó un horizonte de vigencia de diez años adicionales para el tratado y planteó ante los legisladores mecanismos de evaluación y revisiones anuales focalizadas en sectores estratégicos, con el fin de evitar disrupciones en las cadenas de suministro regionales. La certidumbre normativa para la inversión extranjera directa y el comercio trilateral se vinculó así al mantenimiento de condiciones arancelarias favorables para México frente a competidores con cargas más altas, como China.
Del arancel al Paquete Económico
La comparecencia inició a las 11:30 horas, conforme al calendario legislativo en la Cámara de Diputados, y se inserta en la revisión de indicadores macroeconómicos previa a la dictaminación del Paquete Económico en materia de ingresos. Los datos entregados a las comisiones dictaminadoras servirán como insumo técnico para la asignación presupuestal destinada al fomento industrial y al cooperativismo en el próximo ejercicio fiscal.
En ese mismo desglose operativo, las subsecretarías aportaron información sobre integración productiva, sustitución de importaciones y registro de inversiones vinculadas a la relocalización de empresas. El arancel efectivo ligeramente inferior al 3 por ciento aparece, en esa lógica, como un indicador central para explicar por qué las manufacturas mexicanas mantienen un diferencial competitivo de 19 puntos frente al 22 por ciento aplicable a China en el acceso al mercado estadounidense.
Diversificación sin perder el eje norteamericano
Aunque el eje de la exposición fue la posición arancelaria frente a Estados Unidos, la dependencia también detalló la preparación de convenios de cooperación bilateral con Corea del Sur enfocados en inteligencia artificial e industria aeroespacial, así como las oportunidades de expansión de exportaciones derivadas de la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea. Esas vías de diversificación se presentaron como complemento al comercio trilateral y al margen arancelario que México conserva en América del Norte.
En síntesis, el mensaje inicial en San Lázaro colocó en primer plano el contraste entre el arancel efectivo mexicano, ligeramente inferior al 3 por ciento, y el 22 por ciento de China, con un diferencial de 19 puntos porcentuales para las manufacturas nacionales. En torno a esa cifra se ordenaron los avances en gravámenes automotrices y siderúrgicos, el horizonte de diez años del T-MEC con revisiones anuales, el respaldo técnico de Escobedo y Gutiérrez, y el uso de estos indicadores como insumo para la dictaminación del Paquete Económico y la asignación presupuestal al fomento industrial y al cooperativismo.


