Por Brno Cortés
Las elecciones en el norte del país nos acaban de dar una gran lección sobre cómo funciona el poder y el voto. Tras la jornada electoral del domingo para renovar el Congreso local de Coahuila, el diputado Rubén Moreira Valdez, quien coordina a los legisladores del PRI, mandó un mensaje muy claro: los resultados en las urnas son una seria llamada de atención para el partido Morena. Según el legislador, el triunfo de su partido no fue una casualidad, sino un reflejo del buen papel que ha hecho el gobernador Manolo Jiménez Salinas y del esfuerzo de los líderes nacionales de su organización, Alejandro Moreno Cárdenas y Carolina Viggiano Austria.
Para entender la magnitud de lo que pasó, hay que ver las tarjetas de votación. El PRI compitió en una alianza con la Unidad Democrática de Coahuila y logró ganar las 16 diputaciones locales que se juegan directamente por el voto de la gente (lo que en el lenguaje técnico se llama mayoría relativa). Al responder a las quejas de la oposición, que amenazaba con pelear las elecciones en los tribunales del Instituto Electoral de Coahuila, Rubén Moreira Valdez fue tajante al señalar que la victoria fue de dos a uno, y que incluso en algunas zonas la diferencia llegó a ser de tres a uno, lo que vuelve el resultado prácticamente indiscutible.
Esto nos lleva a una de las reglas de oro de la política y de la democracia: los votos son la forma en que los ciudadanos premian o castigan las decisiones de gobierno. En lugar de buscar pretextos falsos o acusar la compra de votos, Rubén Moreira Valdez recomendó a los dirigentes del partido gobernante a nivel federal hacer un examen profundo de conciencia para entender por qué la gente les dio la espalda en esta región y por qué se sintió un rechazo tan evidente en las urnas.
Mirando hacia el futuro, el panorama rumbo a los comicios del año 2027 se empieza a mover desde ahora. La estrategia para equilibrar las fuerzas en la Cámara de Diputados y en las gubernaturas consiste en sumar esfuerzos; por eso, el legislador insistió en consolidar una gran alianza que junte a todos los partidos de la oposición sin dejar a nadie fuera. La idea de estas uniones es presentar candidaturas compartidas y cuidar juntos cada una de las boletas el día de la elección para asegurar que el proceso sea limpio.


