Por Rodrigo Ávila Montaño
La violencia dentro del centro penitenciario El Castillo, en Mazatlán, Sinaloa, dejó la semana pasada un saldo de 12 personas muertas, entre ellas un menor que había entrado de visita. Ese episodio, y no solo la cifra nacional de homicidios, explica el anuncio central de la Mañanera del Pueblo de este martes 13 de octubre en Palacio Nacional: el gobierno federal construirá seis nuevos penales estatales en coordinación con las entidades, con una capacidad proyectada de 18 mil 480 espacios y un horizonte de conclusión hacia 2028.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, presentó el plan ante la presidenta Claudia Sheinbaum. Los estados contemplados son Chiapas, Estado de México, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Veracruz. El de Sinaloa, dijo, se hará con recursos federales y proyecta hasta 2 mil 640 espacios, mientras El Castillo permanece reforzado con Guardia Nacional y personal de la Secretaría de Seguridad.
La lectura para el lector es concreta. No se trata solo de más celdas: el gabinete plantea un modelo de gestión penitenciaria que busca recuperar el control físico y operativo de los centros, reducir riñas y evitar que una salida de reclusión o un cambio de liderazgo interno vuelva a disparar una masacre como la de Mazatlán.
Qué incluyen los seis nuevos penales estatales
Según lo expuesto en la conferencia, los centros tendrán infraestructura de alta seguridad, tecnología de vigilancia y monitoreo, sistemas de inspección y bloqueo de señales, además de módulos diferenciados para clasificar a las personas privadas de la libertad según perfil y nivel de riesgo. Sheinbaum precisó que el financiamiento se trabaja con la Secretaría de Hacienda y que no serán operados por particulares, como ocurrió en un periodo anterior, sino por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana o por las secretarías de seguridad de las entidades.
Ese matiz importa. En sexenios pasados, la operación privada de penales concentró críticas por costos, opacidad y pérdida de control estatal. Al anunciar obra pública con operación pública, el gobierno intenta enviar un mensaje de autoridad sobre quién manda dentro de las cárceles, justo cuando los hechos de El Castillo mostraron que una disputa entre internos puede escalar hasta armas de fuego y víctimas entre visitantes.
García Harfuch explicó en la misma mesa el móvil que, según la investigación, detonó la violencia en Mazatlán: la liberación de un interno con liderazgo alteró el equilibrio entre grupos dentro del penal y terminó en confrontaciones el 8 y el 9 de octubre. El jueves hubo diez muertos y varios heridos; el viernes, dos fallecidos más. Tras los hechos se iniciaron traslados de reclusos y se restringieron visitas mientras se reforzaba el control del establecimiento.
Control penitenciario: menos códigos de emergencia y una unidad de reacción
En el balance de control penitenciario, el secretario reportó que los códigos de emergencia en centros federales disminuyeron 35 por ciento respecto del periodo anterior, con menos incidentes ligados a riñas, agresiones y amenazas. También indicó la incorporación de mil 192 elementos y la creación de la Unidad de Reacción Penitenciaria para atender situaciones de riesgo y apoyar a las entidades. El objetivo planteado en la sala es que el Estado mantenga el control de los centros y se reduzca la violencia intramuros, con el modelo avanzando hacia 2028.
En paralelo se impulsan, según la misma exposición, proyectos de modernización tecnológica y mejora de infraestructura en centros federales y de reinserción social de El Altiplano, Veracruz, Durango y Sinaloa. Es decir: la obra de los seis penales nuevos no viene sola; el gobierno habla de protocolos, personal y vigilancia en la red que ya existe.
La baja de homicidios como telón de fondo, no como único dato
Antes del anuncio penitenciario, Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, presentó el corte de seguridad al 30 de septiembre de 2026. Informó que el promedio diario de homicidios dolosos bajó más de 52 por ciento entre septiembre de 2024 y septiembre de 2026, al pasar de 86.9 a 42.2 homicidios diarios, y que septiembre de 2026 es el septiembre con el nivel más bajo desde 2015.
Esa cifra encadena con mediciones previas que Mexican Times ya había documentado, como cuando el promedio diario había bajado 51 por ciento al corte de julio. Lo nuevo este martes es el cierre a septiembre y, sobre todo, el paquete penitenciario que acompaña el discurso de resultados. Figueroa también señaló que, de enero a septiembre de 2026, siete entidades concentran el 50 por ciento del total nacional de homicidios dolosos: Baja California, Guanajuato, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Morelos.
En resultados operativos, García Harfuch reportó, entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2026, la detención de 70 mil 571 personas, el aseguramiento de 36 mil 303 armas de fuego y 569.9 toneladas de drogas, además del desmantelamiento de 2 mil 792 laboratorios clandestinos. En el mismo periodo, según el informe presentado, se han detenido a 2 mil 170 personas vinculadas a extorsión.
Para quien sigue la seguridad desde casa, el paquete de hoy se lee en dos capas. Por un lado, el gobierno insiste en que la violencia de alto impacto sigue a la baja en el promedio nacional. Por otro, admite con hechos —Mazatlán, siete estados que concentran la mitad de los homicidios, y la necesidad de 18 mil 480 espacios nuevos— que el control del territorio y de las cárceles sigue siendo el cuello de botella. Faltan calendarios de obra, montos por entidad y la versión estenográfica oficial, que al cierre de esta nota aún no aparecía en el sitio de Presidencia; el relato se basa en lo dicho en la conferencia y en coberturas coincidentes de medios que siguieron la transmisión.
Mientras tanto, El Castillo sigue bajo resguardo reforzado y el primer penal del paquete, el de Sinaloa, ya tiene enunciado el financiamiento federal. El resto de la promesa —cinco entidades más, operación pública y meta 2028— se medirá cuando haya piedras, presupuesto y fechas, no solo el anuncio de la mañana.


