Por Ignacio Fuentes Salazar
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este lunes que Estados Unidos decidió negociar por aparte con México y con Canadá en la revisión del T-MEC, en respuesta a la señal del presidente Donald Trump de dejar fuera a Canadá y buscar un acuerdo comercial independiente con México. “Hay avances. Todavía no tenemos un acuerdo final, pero seguimos dialogando”, dijo en la mañanera.
Sheinbaum recordó que el T-MEC es ley porque fue aprobado por los Senados de los tres países, y descartó una cancelación inmediata del tratado. “Por el momento, lo que decide Estados Unidos es negociar por aparte Canadá y México. Nosotros tenemos conversaciones, todavía no llegamos a acuerdos, pero el tratado continúa”, añadió. El énfasis mexicano sigue en bajar aranceles a automóviles, acero y aluminio.
T-MEC: qué cambia si EU negocia por separado
La novedad no es que exista fricción comercial —eso ya marcó lo que México se juega en la cuarta ronda del T-MEC—, sino el formato: en lugar de una mesa trilateral única, Washington abre vías bilaterales. Eso puede acelerar un entendimiento México-EU en aranceles, pero también deja a Canadá en una pista distinta, justo cuando el alza de aranceles de EU a productos de Canadá ilustró la dureza arancelaria hacia Ottawa.
Para México, el riesgo es doble. Si el acuerdo bilateral mejora el arancel efectivo de autos y metales, la industria exportadora gana oxígeno. Si, en cambio, la negociación se alarga sin techos claros, la incertidumbre de inversión se prolonga. Sheinbaum insistió en que hay avances sin cerrar cifra; hasta el corte de esta nota no se publicó un porcentaje pactado de arancel automotriz ni una fecha firme de firma. Economía mantiene el diálogo técnico, pero el ritmo lo marca en buena medida la Casa Blanca.
El precedente inmediato es cuando Trump descartó salir del T-MEC, cuando el propio Trump habló de mantener una “gran relación” con México. Hoy el mensaje desde Palacio Nacional es pragmático: el tratado no se cae por decreto de un solo país, pero la revisión sí puede reordenarse en mesas separadas si así lo impone la contraparte.
Qué pide México y qué queda pendiente
La prioridad mexicana declarada es reducir los aranceles vigentes sobre exportaciones de automóviles, acero y aluminio. No hubo en la mañanera un desglose nuevo de reglas de origen ni de calendarios de 2027; esos hilos siguen en el paquete técnico de Economía y de la representación ante Washington. Lo que sí quedó dicho es que no hay acuerdo final y que el diálogo continúa.
Empresarios y analistas vigilan tres señales: (1) si aparece un techo arancelario preferente para el sector automotriz mexicano; (2) si Canadá obtiene un carril paralelo o queda rezagado; (3) si el Congreso estadounidense condiciona cualquier arreglo. Ninguna de esas tres señales estaba cerrada al mediodía de este lunes. Tampoco se conoció una fecha para la siguiente ronda formal ni un comunicado conjunto que precise si Canadá participa en paralelo o queda fuera del diseño trilateral original.
Cómo leer el momento sin alarmismo
Un tratado vigente no equivale a aranceles bajos: el T-MEC puede seguir en vigor y, aun así, convivir con medidas unilaterales de EU. Por eso Sheinbaum separó la vigencia legal del resultado de la negociación. Para empresas y trabajadores del norte del país, la lectura útil no es “se acaba el tratado”, sino “cambió el formato de la mesa y aún no hay cifras”.
Mientras no haya comunicado conjunto México-EU con tasas y plazos, cualquier cifra que circule en redes debe tratarse como especulación. Esta nota se basa en las declaraciones públicas de la presidenta del 12 de octubre y en el hilo de cobertura previa de este portal sobre la revisión. Si Economía o la Casa Blanca publican un entendimiento parcial, habrá que actualizar el párrafo de pendientes. Mientras tanto, exportadores de autopartes, acero y aluminio conviene que documenten su exposición arancelaria actual y eviten decisiones de inversión basadas solo en titulares. El T-MEC sigue siendo el marco legal; lo que está en juego esta semana es el precio de entrar a ese marco bajo las nuevas condiciones que imponga Washington en aranceles sectoriales y en el formato de las mesas de negociación trilateral o bilateral.


