Por Valentina Coss Herrera
El xoloitzcuintle, el perro sin pelo que según la tradición nahua guiaba a las almas hacia el Mictlán, tendrá por primera vez un festival dedicado por completo a él en la Ciudad de México. Se llamará Campo de Xolos: Bienvenidos a Itzcuintlán, se realizará en el Centro Histórico durante la temporada de Día de Muertos y permitirá que los asistentes acudan acompañados de su propio xolo.
De acuerdo con la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI) de la capital, citada por El Universal e Infobae, la inauguración está prevista para el domingo 25 de octubre a las 17:00 horas y las actividades correrán del lunes 26 de octubre al domingo 1 de noviembre, con entrada gratuita. Otros anuncios sitúan el programa principal del 27 de octubre al 1 de noviembre, por lo que conviene confirmar el calendario definitivo en los canales oficiales antes de salir.
Por qué el xoloitzcuintle es el perro del Mictlán
La curiosidad empieza por el nombre. Xoloitzcuintle viene del náhuatl: Xólotl, deidad asociada con el ocaso, la muerte y el inframundo, e itzcuintli, que significa perro. Por eso suele traducirse como “el perro de Xólotl”. En la cosmovisión nahua, el perro ayudaba a los difuntos a cruzar los obstáculos del camino al Mictlán, el mundo de los muertos, y la tradición indicaba que debía reconocer a su dueño para acompañarlo en ese tránsito.
Ese vínculo con la muerte explica por qué el festival coincide con la temporada de ofrendas. Quien quiera profundizar en ese universo simbólico puede repasar la figura de Mictlantecuhtli, el señor del Mictlán en la cosmovisión mexica, el destino final al que, según los relatos, conducía el xolo.
La relación, sin embargo, no era sólo ritual. Las culturas mesoamericanas lo tenían como animal de compañía y guardián, y la evidencia arqueológica muestra representaciones de perros sin pelo en cerámicas y figurillas, sobre todo del occidente de México. El Instituto Nacional de Antropología e Historia ha señalado que los xolos y los tlalchichis, perros de patas cortas, formaron parte de los procesos de domesticación y convivencia humana en Mesoamérica.
Otra curiosidad tiene que ver con su piel. La ausencia de pelo y la sensación de calor al contacto hicieron que se le usara como fuente de calor para personas con dolores musculares o articulares, una práctica tradicional que todavía persiste en algunas comunidades. En ciertos contextos prehispánicos también fue criado para consumo ceremonial, aunque eso no significa que todos los xolos tuvieran ese destino: su papel en las familias era también afectivo y doméstico.
De casi desaparecer a símbolo nacional
Tras la Conquista, la raza perdió presencia. El cambio de costumbres, la mezcla con otros perros y la falta de registros la llevaron cerca de la desaparición. En el siglo XX, la Federación Canófila Mexicana impulsó su rescate: el xolo aparece en su logotipo desde 1940 y, en la década de 1950, se organizaron expediciones en la cuenca del río Balsas para localizar ejemplares y reconstruir su crianza. Hoy existe en tres tamaños, estándar, mediano y miniatura, y en variedades con y sin pelo.
En la capital ya cuenta con un reconocimiento formal. El Universal recordó que en 2016 fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México. Los promotores del festival buscan ir un paso más allá: que el xoloitzcuintle sea declarado patrimonio biocultural, una categoría creada por la Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México para elementos que combinan actividad humana y entorno natural. Una declaratoria de ese tipo obliga a elaborar un Plan de Salvaguardia con medidas de preservación, investigación y transmisión.
Según la publicación especializada CDMX 365, los foros del festival están pensados para posicionar al xolo como raza modelo en políticas de bienestar animal y tenencia responsable. El tema conecta con otras iniciativas recientes de la ciudad, como el centro Xólotl para perros y gatos en situación vulnerable, que también lleva el nombre de Xólotl.
Qué habrá en el festival del xoloitzcuintle
Las actividades se repartirán entre el Atrio de San Francisco, sobre Madero; el Centro Cultural El Rule, en Eje Central Lázaro Cárdenas 6, frente a la Torre Latinoamericana, y la Plaza Seminario, junto a la Catedral Metropolitana. El Museo Soumaya también fue anunciado como sede, aunque, según Infobae, los organizadores aún no precisan qué recinto recibirá actividades. Entre lo adelantado hay un altar vivo, una exposición colectiva, charlas sobre preservación de la raza y bienestar animal, conferencias de historia y un tianguis xolero con arte y artículos alusivos.
La música tendrá un capítulo propio. El proyecto XOLO MIXTAPE liberará piezas durante octubre como antesala: el 15 de octubre, Líber Terán estrenará una versión de “El perro negro”, de José Alfredo Jiménez, y el 27 de octubre Roco Pachukote presentará “Piel de Obsidiana”. El sábado 31 de octubre está anunciado un concierto en El Rule con Roco Pachukote, Líber Terán y Valentina Barrios, entre otros.
Si planeas llevar a tu perro, la recomendación es sencilla: revisar los horarios por sede cuando la SEPI los publique, llevar agua y correa, y considerar que el Centro Histórico estará muy concurrido por la temporada, con recorridos como la Ruta del Cempasúchil y otras celebraciones. Será una ocasión para conocer de cerca a un perro que lleva siglos acompañando a los mexicanos, en esta vida y, según la tradición, también en la otra.


