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Cámara de Diputados

344 votos: Diputados aprueban nacionalidad única desde 2028

San Lázaro aprueba en lo general que presidencia, gubernaturas y Jefatura CDMX exijan nacionalidad única. Aplica en 2028. Falta el Senado.

Redacción Mexican Times 22 de septiembre de 2026 · 19:50 hrs Ciudad de México

La Cámara de Diputados aprobó este martes, por mayoría calificada, el dictamen en lo general a la iniciativa presidencial sobre doble nacionalidad. El tablero registró 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención. El texto reforma los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. Quien aspire a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México no deberá tener ni adquirir otra nacionalidad. Si la tiene, tendrá que renunciar a ella antes de pedir el registro como candidato o candidata. El Pleno pasó después a las reservas. El decreto, todavía, no es ley.

La iniciativa la envió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El dictamen de Puntos Constitucionales argumenta que el artículo 32 ya reserva ciertos cargos a mexicanos por nacimiento que no adquieran otra nacionalidad, pero no cubre de forma inequívoca a quien la posee desde el nacimiento. El Certificado de Nacionalidad Mexicana acredita una renuncia ante autoridades mexicanas; no prueba, por sí solo, que el otro Estado haya dejado de reconocer a esa persona como nacional. Por eso el nuevo estándar no es solo de redacción. Es de elegibilidad: el vínculo con el otro país debe haber cesado de verdad, conforme a la ley extranjera, antes del registro.

La prohibición no se queda en el papel de la candidatura. Quien ejerza la Presidencia o una gubernatura no podrá adquirir ni solicitar otra nacionalidad ni invocar ante autoridad extranjera una distinta de la mexicana. Quedan dentro de esa veda el uso de pasaporte o documento de identidad extranjero, el ejercicio de derechos políticos en ese otro Estado y acogerse a su protección diplomática. La sanción se remite al Título Cuarto de la Constitución y, en su caso, a las constituciones locales. En llano: no basta con decir “soy mexicano”. No se podrá, en esos tres cargos, viajar, votar o pedir amparo con la otra bandera.

El calendario es el dato que ordena la conversación. El decreto, si concluye el trámite, entra en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial. Pero lo dispuesto aplicará a partir del proceso electoral de 2028. No alcanzará a quienes ya estén en el cargo al momento de la vigencia. El Congreso de la Unión tendrá 90 días naturales, después de la entrada en vigor, para adecuar la Ley de Nacionalidad y la legislación electoral. Las entidades federativas deberán armonizar sus constituciones y sus leyes electorales en el mismo plazo. Mientras lo hacen, el decreto será de aplicación directa.

¿Y si tienes otra nacionalidad y no quieres la silla grande? El dictamen subraya que la doble nacionalidad sigue reconocida y no impide, en general, participar en la vida pública. La exigencia se limita a tres titularidades ejecutivas unipersonales. Los certificados de nacionalidad mexicana expedidos antes del decreto conservan validez para cargos distintos a presidencia, gubernaturas y Jefatura de la Capital. La metáfora es de casa: puedes tener dos llaves. Si quieres las tres que abren el despacho principal —el federal, el estatal o el de la Ciudad—, hay que entregar la llave extranjera antes de apuntarse en la lista.

El debate en tribuna partió aguas. Morena, PT y Verde defendieron el texto como estándar de soberanía para quien concentra la dirección política de un gobierno. Bancadas de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra. En el salón se oyó el argumento de que la reforma restringe derechos de mexicanos binacionales y de que la amenaza a la independencia del país está en otro lado. Una diputada de MC atribuyó al dictamen una “dedicatoria” hacia una eventual candidatura de Ricardo Salinas Pliego. Esa lectura es de oposición, no un considerando del decreto.

El Pleno desechó, en votación económica, la propuesta del panista José Elías Lixa de votar por separado cada artículo constitucional.
Lo que no cambió hoy es el resto de la Constitución en materia de migrantes. El artículo 32 no se tocó en este dictamen. Quien viva fuera puede seguir teniendo más de una nacionalidad y votar, en los términos de la ley, desde el extranjero. El padrón de mexicanos residentes fuera del país supera el millón y medio. Esta reforma no les quita la credencial. Les pone un filtro si alguno quiere, en 2028, la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de la CDMX.

Para el lector, el efecto inmediato es de trámite, no de urna. Nadie pierde un cargo esta noche. Nadie gana uno. Lo que se mueve es el tablero de 2028: quién puede registrarse y qué tendrá que acreditar ante el Instituto Nacional Electoral cuando llegue la ley secundaria. Antes de eso faltan tres puertas. Primera: terminar lo particular en San Lázaro. Segunda: el Senado, otra mayoría calificada. Tercera: la mayoría de los congresos locales. Sin esas tres, el tablero de 344 votos es un piso, no el techo.
El cierre cabe en una frase de cantina elegante. México no prohibió la doble nacionalidad. Acotó tres sillones. 344 diputados dijeron sí en lo general; 116 dijeron no. La pregunta que se puede llevar a la mesa —sin pedir camiseta— es esta: si alguien quiere mandar el país o un estado, ¿basta con nacer aquí, o hay que soltar la otra bandera antes de pedir el registro?

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