Por Anabel Beltrán
Enrique Bunbury regresó al Auditorio Nacional de la Ciudad de México y, antes de cantar, dejó clara la regla de la noche: vivir el show sin pantalla de por medio. Según la crónica de El Universal sobre la primera fecha del Nuevas Mutaciones Tour, el lunes 12 de octubre de 2026 el Coloso de Reforma quedó a oscuras cerca de las 20:30 horas, con campanadas, una luz roja y músicos vestidos de blanco, mientras una voz invitaba a una “experiencia cien por ciento humana”.
El mensaje, recogido por ese diario, pidió respeto a quienes no quieren ver el concierto a través del celular y advirtió que la pantalla puede “robar” lo que ocurre frente al público. Frente a unas 10 mil personas, apenas se asomaron un par de lámparas de celular por canción: un contraste con otras noches del mismo recinto, donde el mar de luces suele competir con el escenario.
Bunbury y la noche sin pantallas en Reforma
El cantautor zaragozano subió al escenario con traje rojo y camisa amarilla. Abrió con “Creer que se puede creer” y “Las chingadas ganas de llorar” sin mediar palabra, según El Universal. Después saludó a la audiencia y enmarcó la cita dentro del Nuevas Mutaciones Tour, el tramo ligado a su próximo álbum De Un Siglo Anterior, según la ficha del propio Auditorio Nacional.
Antes de “Infinito”, Bunbury subrayó el peso de volver al Coloso: dijo que era un placer y un honor regresar a un escenario en el que tanto ha disfrutado y recordó que la última visita había sido hace unos 10 años. Esa distancia temporal explica parte del fervor de la primera noche: no era solo un concierto más en la cartelera de octubre, sino el reencuentro con un público que lo sigue desde Héroes del Silencio y su etapa solista.
Durante “La actitud correcta” recorrió el escenario de lado a lado, se inclinó hacia quienes estaban cerca e interactuó con el balcón. También se dirigió a las filas más alejadas: “No crean que no los vemos allá arriba, estamos con todos vosotros”, según la misma cobertura. Tras “La carta” tomó la guitarra y acompañó pasajes de “Porque las cosas cambian” y “Más alto que nosotros solo el cielo”, entre otros temas de la noche.
21 canciones y un cierre con “Lady Blue”
El repertorio, de acuerdo con El Universal, sumó 21 canciones. En el bis, Bunbury agradeció el abrazo que México le da cada vez que visita el país y pidió no llegar al foro solo a esperar los éxitos de siempre. Recuperó “Puta desagradecida” al evocar un 20 aniversario y cerró con dos cartas fuertes de su catálogo: “Lady Blue” y “La constante”.
Esa mezcla —material reciente del ciclo Nuevas Mutaciones y clásicos que el público corea de memoria— es el corazón de la residencia. Quien busca solo nostalgia puede frustrarse; quien acepta el pacto de la gira encuentra un show armado alrededor de un disco nuevo y de una puesta en escena que pide atención plena. La petición de dejar el celular en el bolsillo no fue un detalle menor: fue el marco con el que abrió la noche.
El Auditorio Nacional no es nuevo en grandes noches de rock y pop internacional. Mexican Times ya documentó otras escalas recientes en el mismo recinto, como el regreso de Pablo Alborán al Auditorio Nacional, y también el contraste de un foro masivo distinto con Robbie Williams en el Palacio de los Deportes. Bunbury aporta otro matiz: menos foco en la producción visual del público y más en el silencio compartido entre canción y canción.
Fechas que faltan del Nuevas Mutaciones Tour en CDMX
Según la cartelera oficial del Auditorio Nacional, tras la función del 12 de octubre quedan tres noches: el miércoles 15, el viernes 17 y el domingo 19 de octubre de 2026, todas a las 20:30 horas. El recinto, en Paseo de la Reforma 50, colonia Polanco V Sección, alcaldía Miguel Hidalgo, publica precios por zona que van desde el segundo piso D (495 a 450 pesos) hasta Preferente A (4,320 a 3,600 pesos), con rangos intermedios en luneta, balcón y primer piso.
Quien aún busque boleto debe revisarlo en los canales oficiales del recinto y de la boletera autorizada. En shows con alta demanda, la reventa informal en redes suele multiplicar estafas; la ruta segura sigue siendo taquilla y plataformas autorizadas. Llegar con margen ayuda: Metro Línea 7 (estación Auditorio) y el Metrobús en Reforma dejan a unos pasos del acceso, y el desalojo de un aforo cercano a 10 mil personas suele saturar apps de transporte a la salida.
Hasta el cierre de esta nota, lo documentado de la primera noche es concreto: la petición explícita de una experiencia sin pantallas, el reencuentro tras una década, el saludo a México, el recorrido de 21 temas y el cierre con “Lady Blue” y “La constante”, según El Universal, más las fechas y precios publicados por el Auditorio Nacional. Lo que cada asistente decida hacer con el celular en las noches que faltan será, otra vez, parte del pacto entre el escenario y la platea.
En una cartelera de octubre cargada de conciertos, el regreso de Bunbury se distingue menos por el volumen de luces del público que por la apuesta contraria: mirar al escenario. Si las tres fechas restantes mantienen ese clima, la residencia en el Coloso de Reforma quedará como una de las noches de rock más comentadas del mes en la capital.


