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Análisis y Coyuntura

IMSS Piso por Piso: 7,474 carencias y la cuenta que falta

El IMSS Piso por Piso documentó 7,474 carencias en 166 hospitales; falta saber cuánto cuesta atenderlas, en plena mesa salarial y rumbo al Presupuesto 2027.

Redacción Mexican Times 17 de octubre de 2026 · 13:32 hrs Ciudad de México
Pasillo vacío de hospital público con una camilla junto a la pared bajo luces fluorescentes, sin personas, alusivo a las carencias detectadas por el IMSS.
Imagen ilustrativa generada con IA

Por Ignacio Fuentes Salazar

El Instituto Mexicano del Seguro Social ya le puso número a lo que sus trabajadores llevan semanas gritando en la calle. Con corte al 16 de octubre, la estrategia IMSS Piso por Piso recorrió 166 de los 277 hospitales del instituto y documentó 7,474 necesidades, de las cuales 3,122 son de alta prioridad. La tesis de este análisis es sencilla: el diagnóstico es la parte barata del problema. La cifra que falta, y que nadie ha puesto sobre la mesa, es cuánto cuesta atender ese inventario, y esa cuenta se va a resolver al mismo tiempo en dos lugares: la mesa salarial con el sindicato y la Cámara de Diputados, que tiene hasta el 15 de noviembre para aprobar el Presupuesto de Egresos de 2027.

El momento no es casual. El reporte del IMSS se difundió la noche del viernes, dos días después de que la base trabajadora rechazara en consulta el aumento de 6.8% pactado por la dirigencia sindical y cuatro días antes de la segunda marcha nacional que la disidencia convoca para el miércoles 21 de octubre. Mexican Times siguió desde el inicio el anuncio del diálogo piso por piso y la reapertura de la mesa salarial tras el rechazo; aquí el objetivo es leer las cifras juntas, porque por separado cuentan media historia.

Qué confirmó el IMSS Piso por Piso

Lo verificable, según el comunicado del instituto retomado por Excélsior, La Jornada, N+ y LatinUS, es esto. El recorrido cubrió el 100% de las Unidades Médicas de Alta Especialidad, el 65% de los hospitales regionales, el 58% de los generales de zona y el 46% de los generales de subzona. Ocho estados ya tienen revisados todos sus hospitales: Aguascalientes, Campeche, Morelos, Puebla, Querétaro, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. La siguiente etapa irá a los generales de subzona de Jalisco, el poniente del Estado de México, Chihuahua y Sonora.

El desglose que el instituto hizo público se concentra en cuatro rubros. Equipo médico suma 972 registros, entre monitores de signos vitales, camillas, oxímetros y bombas de infusión. Insumos acumula 751 reportes por agujas, sondas, jeringas y tiras para medir glucosa. Conservación y mobiliario reúne 522, desde climatización y abasto de agua hasta baños, tomas de oxígeno, sillas y camas. Personal registra 385 necesidades de enfermería, médicos, camilleros y cobertura de ausencias.

Hay dos lecturas que salen de hacer la cuenta. La primera: 3,122 de 7,474 necesidades equivalen a casi 42% catalogado como alta prioridad, una proporción alta para un sistema que en el discurso oficial opera con normalidad. La segunda: los cuatro rubros desglosados suman 2,630 registros, apenas 35% del total. Las otras 4,844 necesidades no aparecen detalladas en la información difundida hasta ahora. Puede tratarse de los demás temas que la estrategia se propuso revisar desde el 12 de octubre, como el surtimiento de recetas, las condiciones de trabajo o la gestión interna, pero eso no está confirmado. Sin ese desglose, el diagnóstico es una cifra, no todavía un mapa.

El diagnóstico como respuesta política

La estrategia nació como respuesta directa a las protestas. Zoé Robledo la anunció el 12 de octubre en la Secretaría de Gobernación, acompañado del secretario del Trabajo, Marath Bolaños, y el planteamiento fue explícito: escuchar a la base en 277 hospitales donde, según Milenio, laboran 267,795 personas. Robledo dijo entonces que no había fecha para terminar el diagnóstico nacional porque las acciones empezarían conforme se detectaran necesidades, sin esperar a concluir el recorrido.

Eso tiene una virtud y un riesgo. La virtud es que convierte una queja difusa en un expediente por hospital, con rubros y prioridades, algo que la propia disidencia venía exigiendo cuando sumó a la demanda salarial el abasto de medicamentos y la contratación de personal. El riesgo es que el inventario crezca más rápido que la capacidad de atenderlo. Si el promedio se mantiene, unas 45 necesidades por hospital revisado, los 111 hospitales pendientes podrían sumar varios miles más. Es una proyección aritmética, no un dato oficial, pero sirve para dimensionar la conversación que viene.

Salario y carencias, una sola negociación

El gobierno ya trata ambas cosas como un paquete. La presidenta Claudia Sheinbaum dijo, según recogió La Razón, que Robledo evalúa «un programa integral, no solamente de aumento, de mayor aumento salarial, siempre en la medida de lo posible, además de regularización de plazas y otros temas que han estado demandando los trabajadores». Entre esos temas mencionó la contratación del personal que apoyó durante la pandemia y aún no tiene plaza.

La disidencia, en cambio, separa las piezas. Exige 10% directo al salario tabular, no repartido entre prestaciones, y la salida del dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Rafael Olivos. El argumento que difunden sus voceros, como el representante de jubilados Vinicio Martínez, es que el tabulador pesa en el cálculo de las pensiones. La oferta rechazada daba 2.9% al tabulador y 3.9% en prestaciones. Entre ese 2.9% y el 10% que piden hay más de siete puntos de distancia, y el gobierno ha repetido que nadie está obligado a lo imposible.

Aquí se cruzan las dos cifras. Una camilla, un monitor o una plaza de enfermería regularizada salen de la misma bolsa que un punto adicional de aumento salarial. Presentar el diagnóstico de carencias en la semana en que se reformula la oferta permite al instituto argumentar que su dinero debe repartirse entre salario y operación. Que esa sea la intención es una interpretación; que ambas presiones compiten por el mismo presupuesto es un hecho contable.

Lo que dice el Presupuesto 2027

El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027 prevé alrededor de 1.8 billones de pesos para el IMSS, un alza de 9.83% frente a 2026, según la cifra difundida por UnoTV. En la Cámara de Diputados, la Comisión de Seguridad Social aprobó por 20 votos a favor y tres en contra una opinión favorable que propone sumar 1,000 millones de pesos al Ramo 50 del IMSS para prestaciones sociales e infraestructura. Frente al tamaño del instituto, esa ampliación representa menos de una décima parte de uno por ciento de su presupuesto. Es una señal política, no una solución.

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, CIEP, aporta otra pieza. En su análisis del proyecto calcula que el gasto público en salud llegaría a 1 billón 136 mil 648 millones de pesos, 2.9% del PIB, lejos del 6% que recomienda la OMS. El gasto por persona afiliada al IMSS subiría 10.8% hasta 11,519 pesos, mientras que en IMSS-Bienestar sería de 5,523 pesos, menos de la mitad. Es decir, el IMSS no es el subsistema peor financiado, y aun así su propio recorrido encuentra miles de carencias. Eso sugiere que el problema no es solo de monto, sino de gestión, compras y distribución, justo lo que un diagnóstico por piso debería ayudar a ubicar.

Lo que falta por confirmar

Para que el inventario del IMSS se convierta en política pública faltan al menos cuatro respuestas que hoy no existen en la información pública. Primero, cuánto cuesta atender las 3,122 necesidades de alta prioridad y con qué partida se pagarán. Segundo, qué contienen las 4,844 necesidades no desglosadas. Tercero, si la nueva oferta salarial vendrá acompañada de un calendario de compras y contrataciones verificable por hospital. Cuarto, si los diputados ajustarán el Ramo 50 más allá de los 1,000 millones propuestos antes del 15 de noviembre.

Robledo adelantó que este sábado ampliaría la información sobre el programa. Cualquier corte nuevo deberá leerse contra estas cifras: si el total sube, si la proporción de alta prioridad baja y, sobre todo, si aparece un costo. Mientras tanto, la marcha del miércoles 21 pondrá a prueba si el diagnóstico compró tiempo o si la base trabajadora lo lee como otra promesa.

Lectura final

El IMSS Piso por Piso tiene un mérito que no conviene regatear: es la primera vez en este conflicto que el instituto admite por escrito, con números, lo que falta en sus hospitales. Pero un diagnóstico sin precio ni calendario es una lista de pendientes. La credibilidad de la estrategia se medirá en tres fechas cercanas: la nueva oferta salarial, la marcha del 21 de octubre y la votación del presupuesto en San Lázaro. Quien quiera entender el contexto fiscal de esa votación puede revisar el análisis sobre IMSS-Bienestar y la prueba de 2027. La pregunta de fondo ya no es qué falta en los hospitales del IMSS, sino quién va a pagarlo y cuándo.

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