México logró recuperar una pieza histórica de enorme relevancia: un documento del siglo XVI firmado por Hernán Cortés que había sido robado hace más de tres décadas y que recientemente fue devuelto al país por autoridades de Estados Unidos.
La noticia fue dada a conocer por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Archivo General de la Nación (AGN), que destacaron la importancia histórica del manuscrito y el trabajo de cooperación internacional que hizo posible su restitución.
«Un documento de casi 500 años de antigüedad, de valor incalculable, fue recuperado en Estados Unidos y devuelto a México luego de más de tres décadas desde su robo», señalaron ambas instituciones mediante un comunicado oficial.
El documento recuperado corresponde a un libramiento de pago emitido el 20 de febrero de 1527 y contiene la firma de Hernán Cortés, figura central en la conquista española del territorio que posteriormente se convertiría en México. Este tipo de documentos administrativos permiten conocer aspectos de la organización política, económica y social de los primeros años del periodo colonial.
La entrega formal fue realizada por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) a representantes del gobierno mexicano. Sin embargo, el proceso para lograr su recuperación comenzó varios años antes.
De acuerdo con las autoridades mexicanas, las gestiones iniciaron hace aproximadamente cuatro años, cuando se detectó que el documento sería puesto a la venta en una casa de subastas estadounidense. Ante esta situación, el Gobierno de México emprendió acciones legales para demostrar que la pieza formaba parte del patrimonio documental de la nación y que había sido sustraída de manera ilícita.
Para sustentar el reclamo, se presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), acompañada de pruebas documentales que acreditaban la procedencia del manuscrito y su pertenencia a los acervos históricos mexicanos.
Gracias a este procedimiento, el documento pudo ser asegurado y posteriormente trasladado a la embajada de México en Estados Unidos en agosto del año pasado, paso previo a su devolución definitiva al país.

Las autoridades explicaron que el manuscrito forma parte de un conjunto de folios históricos con firmas de Hernán Cortés que fueron extraídos ilegalmente del volumen 362, legajo 203 del fondo Hospital de Jesús, uno de los archivos históricos más importantes relacionados con la época virreinal.
El Hospital de Jesús, fundado por el propio Cortés en el siglo XVI, conserva una vasta colección documental que permite reconstruir aspectos fundamentales de la historia de la Nueva España. La pérdida de cualquiera de estos documentos representa una afectación significativa para la memoria histórica y el patrimonio cultural de México.
Por ello, el Gobierno mexicano subrayó que la recuperación de esta pieza constituye un avance importante en la protección de los bienes documentales del país y reconoció la colaboración del FBI en el proceso.
«El patrimonio documental de México no se vende: se protege, se preserva y se honra como parte esencial de nuestra historia», destacaron las autoridades en el comunicado conjunto.
En los últimos años, México ha intensificado sus esfuerzos para localizar y recuperar piezas arqueológicas, artísticas y documentales que se encuentran de manera ilegal en el extranjero. Desde la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador se impulsaron diversas estrategias diplomáticas y jurídicas para solicitar la restitución de bienes culturales, una política que ha continuado durante el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La recuperación de este documento no solo representa el regreso de un objeto histórico a su lugar de origen. También constituye un acto de preservación de la memoria colectiva y una reafirmación del compromiso del Estado mexicano con la defensa de su patrimonio cultural.
Cada manuscrito, mapa, libro o expediente histórico ofrece información invaluable para comprender el pasado del país. En este caso, el retorno de un documento firmado por Hernán Cortés permite recuperar una pieza de casi cinco siglos de antigüedad que había permanecido fuera del alcance de investigadores e instituciones mexicanas durante más de 30 años.
Su regreso, además de cerrar un largo capítulo marcado por el robo y el tráfico ilícito de bienes culturales, refuerza el mensaje de que la historia de México forma parte de un legado común que debe ser protegido para las generaciones presentes y futuras.


